27 de septiembre 2001 - 00:00

Almacenes de opio, un objetivo militar

Londres e Islamabad (EFE, Reuters) - Además de las 55 bases que Osama bin Laden tendría en Afganistán, los otros blancos privilegiados de la anunciada ofensiva militar estadounidense serán los almacenes de opio y heroína ocultos en el país.

Según el último número de la revista científica británica «New Scientist», de ese país provienen tres cuartas partes de la heroína que circula en el mundo y 90% de la europea. Así, según analistas, un golpe a las reservas de drogas de Afganistán podría representar un golpe de enormes proporciones al narcotráfico internacional, además de cortar una lucrativa vía de financiamiento para los grupos terroristas de la zona.

El año pasado, el régimen de los talibanes prohibió el cultivo de opio -para elevar los precios en Occidente, según Naciones Unidas-pero se cree que no ha destruido las reservas que tenía almacenadas y que se prepara para restablecer esas cosechas.

El tráfico de drogas está considerado la principal fuente de financiación de los extremistas talibanes, amenazados por una ofensiva militar aliada ante su negativa a entregar al millonario saudita Osama bin Laden, principal sospechoso de los atentados en EE.UU. el pasado día 11.

Según la publicación, una opción que se considera posible es la fumigación de los campos de amapolas con productos químicos que maten las plantas. Una iniciativa así ya ha comenzado a probarse en Uzbekistán, donde las Naciones Unidas, con el respaldo de EE.UU., subvenciona pruebas con un hongo que mata las raíces de esas plantas.

Sin embargo, apunta la revista, el uso de cualquier cosa que pueda parecer un arma química puede dañar seriamente la imagen aliada y, de todos modos, faltan aún varios meses para que las amapolas crezcan de nuevo y merezca la pena efectuar ese tipo de acción. Los expertos, explica, consideran que tendría más sentido buscar y destruir los almacenes de opio y heroína ya existentes.

Señala que un posible obstáculo para esta estrategia es el hecho de que no sólo los talibanes se benefician del tráfico de drogas, sino también la oposición armada afgana -la Alianza del Norte-y países vecinos, como Pakistán.

Otra blanco obligado para los ataques aliados serán las bases de Bin Laden. Según un informe elaborado por Rusia para las Naciones Unidas, éste tenía este año al menos 55 bases u oficinas en Afganistán y unos 13.000 hombres de varias nacionalidades
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Además de esos hombres, otros 3.500 militantes islámicos paquistaníes estaban en el país, junto con soldados y diplomáticos de Pakistán que estaban asesorando a los talibanes.

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