Amarra barco de guerra inglés en era de tensión

Política

Un buque de la armada real inglesa amarra hoy por la mañana en el puerto metropolitano. Se trata del rompehielos HMS Endurance, homónimo del que participó en el conflicto bélico de 1982. La visita sucede en momentos en que las relaciones bilaterales pasan por un clima de hielo, consecuencia de la falta de diálogo en la negociación por la soberanía de las Malvinas, como aseveró el canciller Jorge Taiana ante el Comité de Descolonización de la ONU. Sin embargo, el andarivel castrense se presenta sin obstáculos para el intercambio y la cooperación entre los países. Curiosa situación: quienes se enfrentaron en el escenario bélico hoy son la bisagra que mantiene latente el vínculo bilateral. Si hasta Nilda Garré, ministra de Defensa, suspendió este año la IX Ronda de Conversaciones sobre Cooperación en materia de Defensa entre la Argentina y el Reino Unido.

Esas rondas se iniciaron luego del restablecimiento de relaciones en el año 1998, cuando se firmó un memorando de entendimiento entre ambos gobiernos para la cooperación en materia de defensa. Tienen lugar una vez al año entre ministerios de Defensa con objeto de promover intercambio de experiencias e información sobre temas de su competencia. Son útiles a las Fuerzas Armadas, y, con apoyo diplomático, contribuyen a mejorar la interoperabilidad entre uniformados. De allí surgen ideas para aumentar la confianza mutua como las ejercitaciones de Búsqueda y Rescate en al Atlántico Sur, canceladas por el gobierno aliancista, decisión que mantuvo luego la administración Kirchner.

  • Segunda visita

    Esas maniobras entre armadas se hacen bajo normas de la Organización Marítima Internacional (OMI) ajenas a interpretaciones de política exterior. Esta es la segunda visita del navío británico en lo que va del año; en marzo pasado tuvo un arribo forzoso a la base naval de Puerto Belgrano, principal asentamiento de la Armada, debido a la avería de un timón.

    Se hizo a la mar luego de algunos dolores de cabeza por retrasos en las tareas provocados por conflictos laborales entre el personal de ATE y el Ministerio de Defensa. Y hasta tuvo que cancelar una de sus etapas operativas en el continente africano por aquellas demoras.

    El Endurance se despliega cada año en el otoño boreal desde la base de Portsmouth, Gran Bretaña, para la travesía que lo lleva a la Antártida. Allí cumple misiones operativas encomendadas por el Ministerio de Defensa, la Cancillería, el Servicio Antártico británico y la Oficina Hidrográfica del Reino Unido. El capitán de navío Nick Lambert cumple otro año más de comando en la nave, estuvo el año pasado en Ushuaia por primera vez y junto a la tripulación rindieron un homenaje a los caídos en el conflicto de 1982. En esta oportunidad, la agenda de contactos del marino Lambert se orienta exclusivamente a sus pares de la Armada Argentina, en particular, a la dotación del rompehielos Almirante Irízar. El lenguaje diplomático del Reino Unido se expresa hasta en los mínimos gestos, de allí que la actividad del comandantebritánico y sus hombres esté circunscripta a visitas de protocolo a autoridades navales, un partido de fútbol, uno de rugby con los marinos del Irízar y una recepción a bordo de la nave británica para conmemorar el 201 aniversario de la batalla de Trafalgar. Quizá en la reunión social por Trafalgar se vean en la cubierta del Endurance caras políticas -Nilda Garré- y diplomáticas. Claro, el protocolo y las normas de urbanidad no comprometen la política exterior.
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