La intención
es sumar
bloqueos
náuticos
sobre el río
Uruguay para
complicar el
ingreso de
materia prima
y la salida de
la producción
de la pastera.
Lejos de aportar una dosis de optimismo para la solución del conflicto, la confirmación de la apertura de un canal de diálogo entre la Argentina y Uruguay fortaleció el espíritu de batalla de los ambientalistas de Entre Ríos, que no sólo ratificaron la continuidad de los cortes, sino que ya planean cómo intensificar las acciones contra Botnia.
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Por lo pronto, el sábado sumaron otro bloqueo, pero esta vez sobre las aguas mismas del caudaloso río Uruguay, justo frente a la planta finlandesa, con una caravana náutica con banderas que tildaban a Botnia de «pirata». Y anunciaron que esta modalidad podría convertirse en algo permanente una vez que la empresa comience a producir.
La amenaza no es menor: si finalmente fracasan todos los intentos por frenar el proceso de instalación de la pastera, entonces los vecinos de Entre Ríos darán rienda suelta a una serie de medidas tendientes a complicar tanto la salida de la producción de la planta como el ingreso de materia prima a través del puerto que la compañía construyó frente a las costas argentinas. Como dato, por ahora alcanza saber que Botnia planea producir allí en Fray Bentos un millón de toneladas de celulosa anuales.
El otro punto para tener en cuenta es la negativa infranqueable de los entrerrianos a moverse de la ruta. «Gualeguaychú no negocia los cortes ni aunque venga el propio rey de España a decirnos que Botnia no va a contaminar. Los cortes se levantan sólo si la empresa relocaliza», argumentan furibundos los asambleístas. Pero la posibilidad de mudar la planta aparece cada vez más lejana. Incluso este fin de semana la empresa ratificó que relocalizar «no es una opción».
Ahora, con el horizonte diplomáticopuesto en una futura cumbre entre las partes en conflicto, los entrerrianos barajan sólo una certeza: no depondrán los cortes fronterizos ni siquiera si los gobiernos vuelven a pedírselo, tal como ocurrió a principios de 2006, cuando Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez acordaron una instancia de diálogo a cambio de un levantamiento de los bloqueos.
«Esa vez nos usaron y nos engañaron. Que logren que Botnia se vaya y entonces sí nos corremos», bramaron ante una consulta de este diario varios dirigentes históricos.
Hasta aquí, el escenario de conflicto en la zona fronteriza parecería no vislumbrar una salida cercana. De hecho, el gobierno argentino no ofrecerá como moneda de negociación en esta nueva instancia un fin de los cortes en los tres puentes que unen Entre Ríos con la costa oriental. ¿Qué hará, entonces, Uruguay? El gobierno de Tabaré repitió hasta el cansancio, incluso este fin de semana volvió a hacerlo, que no negociará nada con nuestro país hasta tanto los cortes sigan afectando el libre tránsito en la frontera.
Por lo pronto, los ambientalistas argentinos desafiarán hoy directamente a los uruguayos al instalar una protesta en la Plaza Independencia de Montevideo, el corazón de la ciudad capital. Hasta allí llegarán al mediodía dos asambleístas de Gualeguaychú junto a cinco integrantes de la Asamblea de San Telmo para repartir folletos informativos, dar entrevistas a distintos medios y mantener encuentros con todos los sectores que así lo soliciten. Todo se hará en medio de un importante operativo de seguridad montado por el gobierno local.
«Hay mucha gente en Uruguay interesada en hablar con nosotros», sostuvo el asambleísta Daniel Pérez Molemberg, uno de los enviados junto a Gustavo Rivollier, quien aclaró que «no será una protesta», sino el primer viaje que realizan a Montevideo con el afán de tener un diálogo directo con su gente. Los entrerrianos leerán una «carta abierta a los uruguayos» en la que denunciarán la renuencia al diálogo del Estado finlandés para resolver el conflicto binacional.
Los ambientalistas fueron invitados por organizaciones uruguayas que comparten la postura de rechazo a la planta de Botnia.
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