27 de enero 2003 - 00:00

Apostillas de Davos

FORMULAS

Cena iberoamericana en Davos. Hubo una serie de discursos de los presidentes (a quienes se agregó Fox, de México), pero el animador principal fue Felipe González, que repitió viejos números: la crítica al socialismo que sólo quiere distribuir y al capitalismo que sólo quiere ganar dinero. Lula hizo la de siempre y repitió que había tardado tres elecciones perdidas para poder llegar a ser presidente. Toledo (Perú), que se hace el indio pero habla con acento americano porque siempre vivió en los EE.UU., dramatizó la respuesta, como si compitiera por ver quién es más negro: «Y yo tardé 500 años en poder ser presidente». Realista, casi escéptico, convenció por su equilibrio.

DEMAGOGIA

Lula cumplió con los anfitriones al destacar el rol de la economía, algo así como elogiar la importancia de la religión en un congreso de curas católicos. Como vio que no bastaba, dijo con ambigüedad de político en campaña: «Le voy a pedir a mi ministro de Economía que sea conservador». Todos entendieron que era una promesa de cumplir lo acordado con el FMI antes de asumir. No gustó el tono proselitista de la intervención; en la mesa de Duhalde se escuchó: «¿Por qué no le avisan que ya terminó la campaña?». Y menos agradó la demagogia de decir: «Vengo de Porto Alegre y quiero ser un puente entre los ricos y los pobres».

CALZADO ADECUADO


En la mesa en la que estaba Lula se comentó una de las bajas de Davos, en este caso un herido. El presidente del Banco Central del Brasil, Henrique Meirelles, se pegó un resbalón y se fracturó una pierna. Paga el derecho de piso porque los expertos en Davos saben qué tipo de calzado deben usar. Anne Krueger, por ejemplo, va a todos lados con su bolsa de compra con zapatos de vestir que se pone para las reuniones. Cuando sale, se pone unas botas de esquí.

PLAZO


Fox dijo que debían extenderse los beneficios de un mercado común a todo el continente. Duhalde, cuando se acercaron para despedirse, se le colgó del brazo para pedirle que acelere las negociaciones para un acuerdo con la Argentina. «Quiero que se firme antes del 25 de mayo, que es cuando me voy», rogó entusiasmado por acumular honores de presidente.

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Duhalde se sentó con Ginés, Bulgheroni, Pescarmona (que puso el vino Lagarde) y un empresario americano llamado Ed Scott que se presentó como dedicado a inversiones en «lo social». Una de esas inversiones debe haber sido pagar la mesa ya que el sistema es que los empresarios pagan por sentarse con determinado político. Se sirvió lomo argentino que llegó a las mesas algo tarde, cerca de las 00.30 porque no se empezó a comer hasta que no hubieron hablado los presidentes, Felipe y Figueres. Estaba algo recocido por la hora, pero gustó. Pero Duhalde, un amigazo, había hecho traer congelados varios corderos (patagónicos, dicen, como si fueran mejores que los de la provincia de Buenos Aires, donde hay mejor pasto y mejor carne) y los había hecho hornear para llevárselos a Lula a la mesa por sorpresa. El brasileño dice haber quedado fascinado con esa carne desde su último viaje a Bs. As. Y festejó con risas y abrazos aspaventosos esta propuesta contra el hambre cero. Duró poco el cordero en la mesa de Lula, adonde estaba sentada la banquera Ana Botín, que no tiene el mejor recuerdo de la Argentina (la quiso procesar un juez por el «corralito», su banco quedó patas para arriba con la devaluación, etcétera). De ese regalo se beneficiaron las mesas que tenían un presidente en la cabecera porque Duhalde no quiso discriminar a sus colegas.

IMPORTANTE DESAYUNO

Fue el que se sirvió en el Salón Rotary del hotel Belvedere con Duhalde, William Rhodes, Alvaro Uribe -presidente de Colombia-, el secretario de Comercio Daniel Evans, José Figueres -director del Foro y ex presidente de Costa Rica, que se mueve aquí como un valet de ricos y famosos después de tanto oropel en su país-y el empresario Carlos Bulgheroni. Fue un contacto sólo social donde «repasaron agenda», es decir, merodearon los temas sin ir a ningún lado. Rhodes comentó la preocupación del mundo por la Argentina y que veía con optimismo que el año termine con el país en democracia cuando se inició con una crisis que parecía voltear el sistema. Duhalde respondió que él cumple con las elecciones del 27 de abril y con irse el 25 de mayo.

PEDIDO


Uribe hizo el rap de todas sus intervenciones, que ayer le secuestraron dos periodistas norteamericanos y que está dispuesto a permitir que Estados Unidos entre a buscarlos con los medios que crea necesarios en territorio colombiano. Dijo que la situación es límite y que en Colombia se produce 70% de los asesinatos de todo el mundo. Con Duhalde, Uribe le pidió a Evans que tomen en serio los pedidos para que se bajen las barreras a las exportaciones americanas. Evans respondió que estaba demostrado que Estados Unidos ayuda a la región y escuchó la intención de Uribe y Duhalde de avanzar en el tratado de libre comercio.

NIEVE


Como nevaba mucho, Duhalde quiso jugar con la nieve y se fue con sus secretarios Ben y Fito, su hija María Eva y Carlos Bulgheroni a almorzar en una cabaña que está subiendo a las pistas de esquí. Ben y Fito se fueron a un restorán distinto. La charla, según la versión Bulgheroni, fue banal, familiar y no se habló nada más que de Suiza, la nieve, el clima, etcétera.

PESIFICACION DE DEUDA

Del foro, los argentinos comentan la propuesta de Ricardo Haussman, dicha en presencia de Duhalde, los empresarios argentinos y William Rhodes, de que se pesifique la deuda externa. Lo hizo EE.UU. en el año '30, cuando pasó todo de oro a dólar y les hizo una quita a los acreedores de 30 por ciento.

TERRORISMO

En el panel donde el presidente de Malasia lo atizó a John Ashcroft, ministro de Justicia de Bush. Le dijo que era abominable el ataque a las Torres Gemelas pero que EE.UU. debería pensar por qué el mundo los odia tanto. Deberían hacer algo. Ashcroft le retrucó que él no está preparado para hacer concesiones en materia de principios a cambio de la paz con los terroristas. Fue una declaración de guerra. También impresionó la ironía con que Paul Krugman trató en público a los economistas de los países del G-7 por los errores en el manejo de la economía mundial.

INADVERTIDOS

El resto poco destacable, salvo para los interesados en la guerra de Irak, tema de casi todos los paneles. Eso apagó mucho la presencia de quien se creería sería estrella, Lula, que pasa inadvertido, salvo para la prensa brasileña, o Duhalde para Luis Verdi, que dice en público que su jefe es el asistente más taquillero de Davos y que la gente paga entrada para escucharlo. En realidad acá se cobra por todo, por ejemplo, para orinar en los baños públicos («pissoirs») hay que pagar un franco suizo, casi un dólar. Las verdaderas estrellas han sido el sábado Powell y el domingo Clinton, que sólo está interesado en atender a unos empresarios que le piden entrevistas (ninguno argentino) y en ver por TV el partido final del fútbol americano.

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