Argentina acusa hoy en La Haya por papeleras
El gobierno iniciará el camino que eligió para solucionar el conflicto con Uruguay sobre las papeleras y calmar los ánimos de los ambientalistas entrerrianos. La denuncia presentada ante la Corte Internacional de La Haya produjo, hasta ahora, un solo efecto: conseguir que los manifestantes levantaran el corte de los puentes que comunican con Uruguay. Desde hoy, se deberá demostrar, además, que la vía de La Haya sirve también para solucionar el conflicto de fondo y lo que es tan importante como eso: frenar la construcción de las plantas de celulosa. Será difícil que eso suceda -lo reconoce la propia delegación que presentará hoy alegatos frente a los 17 jueces y los abogados uruguayos-. Se espera que la Corte Internacional intime a que se realice un nuevo y exhaustivo informe sobre el impacto ambiental «permanente» que pueden producir esas plantas. El resultado se verá con la respuesta al pedido de amparo a fines de julio. El fallo de fondo saldría dentro de cinco años. De no conseguir una suspensión, las plantas continuarán su construcción y en ese plazo comenzarán a funcionar, pero el país podrá exhibir que se comportó según el Tratado de Río Uruguay que prevé esta instancia en La Haya antes de emprender otros mecanismos.
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La carátula de la demanda argentina ante el tribunal de La
Haya que busca frenar la construcción de plantas papeleras
contaminantes en el Uruguay está redactada en francés y
la firma el canciller Jorge Taiana.
En ese marco, la Argentina argumentará que no se han efectuado todas las medidas preventivas y precautorias y que, por lo tanto, el daño ambiental a provocarse puede llegar a ser «algo más que presumible». Por eso el énfasis de la Cancillería en la falta de un «estudio de impacto ambiental transfronterizo, acumulativo e independiente» a las partes en litigio.
En ese marco los derechos que la Argentina intentará salvaguardar en su acusación son:
Después vendrá el debate sobre las tecnologías de blanqueo, la utilización de cloro, las dimensiones de las plantas y el hecho de que el río Uruguayes poco caudaloso, dañaránel medioambiente.
El fallo final de la Corte Internacional demorará entre tres y cinco años. Para ese momento el equipo argentino explicará hoy que sin la adopción de las medidas de conservación pedidas, la puesta en servicio de las «usinas» de celulosa -plantas CMB y Orionprovocarán perjuicios graves e irreversibles al medioambiente en el río Uruguay.
Pero además se reconoce ante el tribunal que la no suspensión de la construcción alimentaría la decisión unilateral de Uruguay de trabajar sobre una política de hechos consumados: sería imposible frenar todo el proceso con las pasteras funcionando.
Por eso la necesidad de que el tribunal emita una medida cautelar como la pedida por la Argentina para suspender la construcción. En la delegación argentina se cree que la Corte no dictará inicialmente una medida de ese tipo, algunos creen que ese éxito será casi imposible para la Argentina. Pero confían en que primero llamará a las partes a la realización de un nuevo informe ambiental, dictamen que estaría acompañado de una advertencia a Uruguay sobre la posibilidad de ordenar la suspensión de obras si no accede a los estudios. Mientras tanto, seguirán por años analizando la cuestión de fondo.



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