7 de noviembre 2005 - 00:00

Argentina ganó futuro pero perdió imagen y dinero. No estuvo mal

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
George W. Bush y EE.UU. no podían esperar que, en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, los países exportadores fuertes en alimentos, como son los integrantes del Cono Sur, le aprobaran el ALCA sin conceder rebaja -y hasta anulación- en los subsidios a los «farmers» norteamericanos cuando hasta el propio Tony Blair en la Comunidad Europea está peleando por reducirlos. Néstor Kirchner no podía pretender que George W. Bush le diera un apoyo directo público contra el FMI a una Argentina que está creciendo a 8% y tiene reservas por 27.000 millones de dólares. Si Estados Unidos diera el apoyo y sentara tal precedente, muchísimos países, sobre todo los más pobres que la Argentina, pedirían lo mismo. Por eso están bien quienes hablaron de un «empate técnico». Kirchner planteó un problema fundamental: que los países que tanto insisten en cobrarnos nos permitan venderles para poder pagarles. Este es un argumento que corresponde a estadistas y sorprendió que lo tomara con tanta fuerza el presidente argentino. Pero es su logro de futuro, sobre todo después de la reunión de la OMC (Organización Mundial del Comercio) que se hará el 8 de diciembre próximo en Hong Kong. Por eso adhieren al No al ALCA que propone Estados Unidos países exportadores primarios como Paraguay, que está casi a punto de ser sede de la primera base militar norteamericana permanente en Sudamérica, y Uruguay, que tiene ganas de todo menos de enemistarse con EE.UU., y cuando enfrenta un choque con la Argentina por las fábricas papeleras del río Uruguay. El cuarto adherente -y también miembro del Mercosur- Brasil tiene doble motivo. Es el primer exportador mundial de carne, también de soja y otros productos primarios, igual que la Argentina. Pero además tiene el sueño del predominio total en Sudamérica, que por su potencia y desarrollo es casi inevitable sobre todo por las políticas aislacionistas de la Argentina. Por eso el presidente Lula da Silva tuvo bajo perfil en la reunión de Mar del Plata, por el riesgo a represalias que puede tener la Argentina por haber llevado el grueso de la pelea mientras Brasil se preparaba para recibir a Bush, para tratar otros temas más agradables. Kirchner, en definitiva, les hizo el «trabajo sucio» a los brasileños aunque no tenía otra alternativa, quizás por ser dueño de casa. Debió tragar saliva el argentino dado que Lula da Silva habla siempre imperialmente de «Sudamérica» y no de «Latinoamérica» porque aquí México lo superaría en méritos para el liderazgo al tener una economía más grande. El quinto adherente es Hugo Chávez, presidente de Venezuela, que quiere muy teóricamente su «ALCA propio» que llama ALBA (alternativa bolivariana), que no le gusta a Brasil y menos cuando el protagonismo venezolano está fundamentado en petróleo a niveles inalcanzables para los brasileños. Aunque hayan defendido bien sus materias primas, la gente de Brasil es la que más gana, porque en definitiva una cosa es defender las exportaciones a los países desarrollados sin la valla que significa tener su agro subsidiado, y otra defender un Mercosur que va de mal en peor y sólo favorece el expansionismo industrial de Brasil. Así planteada la Cumbre de las Américas, no terminó mal porque peleó contra lo imposible en acuerdos. De ahí hay que admitir que más allá de su buen planteo hacia el futuro, Néstor Kirchner actuó mal por su tradicional forma de ser. No quiso recibir al presidente Vicente Fox de México, mientras se hizo lugar para hacer una reunión triple con Hugo Chávez y la gente de Techint por una planta de la multinacional argentina en Venezuela en riesgo de expropiación. Es bueno que un presidente defienda a sus empresas, como lo hacen siempre los mandatarios norteamericanos, por ejemplo. Pero Techint le ha sacado mucho ya al gobierno de Eduardo Duhalde, primero, y al de Néstor Kirchner, después. Inclusive que el dólar esté tan sobrevaluado en la Argentina, con grave pérdida del salario real, por ejemplo, fundamentalmente fue para favorecer exportaciones de esa empresa aunque superficialmente se hable de «protección a la incipiente industria nacional». Esta reunión de Kirchner también es criticable porque por ella se habría carecido de tiempo para conversar con Vicente Fox, cuando México es un fundamental comprador de productos argentinos industriales, por caso autos nacionales por 3.000 millones de dólares, por aquel espectacular convenio de gran ganancia para la Argentina que lograra Martín Redrado cuando era el cerebro comercial de la Cancillería. Difícil es que México no vaya a tomar represalias con la Argentina, si además Néstor Kirchner estuvo muy mal cortándole secamente la palabra a Vicente Fox al extremo de que George W. Bush debió levantarse para adherir a su colega vecino. También quedó enfrentado con Canadá, que es integrante del G-7, y tiene gran peso ante el FMI donde deberá concurrir pronto la Argentina. La tradicional brusquedad de los Kirchner le hizo perder al país plata frente a México e imagen frente a 29 países que quieren un ALCA que tarde o temprano llegará, aunque haberlo cuestionado en Mar del Plata estuvo bien para que llegue algún día con mayor justicia a partir de que los subsidios levantados a los granjeros norteamericanos permitan una economía algo más fuerte a países emergentes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar