18 de junio 2001 - 00:00

Atraída por otras cajas, ahora suma gremialistas

Elisa Carrió tiene atado su destino a las «cajas», al igual que muchos de sus colegas de la política. A diferencia de estos últimos, la diputada disidente del radicalismo ha despojado a esa palabra de cualquier degradante connotación financiera.

La chaqueña lidera una cruzada para darle un sentido estético renovado a este término tan devaluado desde el punto de vista ético. En el «pequeño Lilita ilustrado», el término «cajas» es sinónimo inequívoco de lucha contra la impunidad y refundación de la República, aún cuando se refiera a un simple embalaje que contiene supuestos antecedentes de lavado en la Argentina, y que llegaron desde los Estados Unidos para ser analizados por una comisión parlamentaria presidida, obviamente, por Carrió.

A esas «cajas», y nunca a las otras, condicionó la legisladora rebelde de la UCR una eventual candidatura en las elecciones de octubre. Confesó, en una de sus tantas incursiones por radio y TV, que podría lanzarse al ruedo junto a sus aliados del socialismo de Alfredo Bravo y compañía, siempre y cuando se esclareciera el affaire de las cuentas sospechadas de corrupción que tanto la desvela.

Mañana, se fortalecerá la vinculación de la chaqueña con las «cajas», aunque -en este caso-no serán precisamente las de cartón sino las que tanto denostó.

En poco más de 24 horas, Carrió sumará al bloque de Diputados del ARI que anima con el PSD, y que ya cuenta con 7 bancas propias, a la viuda de Germán Abdala, Marcela Bordenave, representante todavía del Frepaso bonaerense. No tardará mucho -se especula-con el anuncio de que acompañarán a Bordenave un trío de frepasistas, también de la provincia y disconformes con corresponder directivas del gobierno nacional, Eduardo Macaluse, Jorge Giles y Elsa «Tata» Quirós.

La sorpresa es que los 4 chachistas que se marcharán al ARI (Argentina República de Iguales) pertenecen a sindicatos y, en ese carácter, disponen de «cajas» y no exactamente de las que sirven para guardar zapatos. Bordenave se quedó con gran parte del manejo que compartió con su marido en ATE, uno de los sindicatos que nuclea a personal del Estado, junto a UPCN del cegetista oficial Andrés «Centauro» Rodríguez, y miembro de la combativa Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que encabeza Víctor De Gennaro. Macaluse, Giles y Quirós también cuentan con recursos gremiales frescos, ya que militan en la CTERA de Marta Maffei, quien podría aspirar a una senaduría por el ARI en jurisdicción de Carlos Ruckauf.

Poder de veto

Se dice también que a este contingente migratorio se acoplarían la creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados» María América González y el entrerriano Federico Soñez -ambos del Frepaso-, quienes controlan la cabina de peaje a bancada de Carrió privilegiarán en estos días el paso de los sindicalistas.

Carrió y Bravo
-a quien se le atribuye poder de veto en la aceptación de nuevas fichas-rechazaron, hasta ahora, el ingreso de otros frentistas como el socialista popular díscolo Gustavo Galland, muy versado en temas económicos, y se negaron a estrechar vínculos con el Frente para el Cambio que animan Alicia Castro, Gustavo Cardesa, Alfredo Villalba y Ramón Torres Molina.

Atribuyéndole a Castro una mayor proximidad con el heterogéneo Polo Social del cura Luis Farinello, le cerraron las puertas a Cardesa, Villalba y Torres Molina con el pretexto de que -durante su permanencia en el bloque Alianza-habían levantado la mano para aprobar iniciativas del gobierno de Fernando de la Rúa que, como corresponde, Carrió y los socialistas repelieron.

A contrario sensu, levantaron esta restricción con características de reproche al momento de evaluar la entrada de
Bordenave y los ceteristas que también se disciplinaron al oficialismo hasta hace unas semanas, cuando resolvieron armar un subloque dentro del lote que capitanea Darío Alessandro. ¿Por qué será que no los discriminaron?, se preguntan los adversarios de «Lilita».

Lo cierto es que, en el mejor de los casos,
Carrió gerenciará a partir de esta semana la tercera bancada del Congreso, detrás de la Alianza y el PJ. Con la expectativa de sentar 13 o más legisladores propios, podrá definir votaciones y ayudar o no a reunir quórum.

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