24 de junio 2008 - 00:00

Atrevido Julio Cobos

Dentro del hermético esquema kirchnerista, Julio Cobos se reveló atrevido -al menos frente a la tradición de su antecesor, Daniel Scioli-; no es siquiera un tibio a los que el gobierno promete vomitar. Se perfila este vicepresidente como algo más díscolo: vale leer sus últimas y explosivas declaraciones sobre el gobierno, también su proyecto propio contrario al oficial, reclamando el regreso de las retenciones al punto original anterior a la crisis.

Aquí una síntesis de los reportajes que dio a los diarios "Uno" y "Los Andes", los dos de la capital de Mendoza.

Atrevido Julio Cobos
Pregunta: ¿La carta proponiendo al Congreso para discutir las retenciones estaba acordada con el matrimonio Kirchner o fue una iniciativa suya?

Julio Cobos: No, no estaba acordada. Fue una iniciativa mía; yo había hablado con Cristina el sábado, el día del revuelo; hablé dos veces y le dije que veía mal las cosas, que la detención de De Angeli era innecesaria.

P.: ¿Ya había hablado Luis D'Elía?

J.C.: Claro, yo le dije a Cristina: «Mirá, si el interlocutor es D'Elía, decime y salgo yo, pero tiene que salir alguien». Ahí me dijo que iba a salir Alberto. Después salió Randazzo. No podía ser D'Elía el interlocutor. El sábado pensaba que iba a venir a Mendoza para pasar el Día del Padre, pero cuando vi cómo venían las cosas les dije a mis hijas que viajaran ellas a Buenos Aires. Me fui al Congreso y mis hijas me acompañaron; cenamos ahí un sanguchito.

P.: Del discurso que iba a dar la Presidenta, ¿conocía los pormenores de antemano?

J.C.: Yo no sabía lo que iba a informar la Presidenta, algo me adelantó el jefe de Gabinete, pero podía ser que mandara sólo el proyecto de distribución social; bueno, pero realmente me puse contento cuando dijo que mandaba todo.

P.: ¿Alguna vez se lo planteó a Cristina o Néstor el tema de su permanente actitud erizada y su recurrencia al pasado histórico con visiones de confrontación?

J.C.: Una vez, en una reunión con Kirchner le dije: «Mirá, tu época se vivió de otra manera, necesitábamos una autoridad fuerte, pero ahora estamos viviendo otra época, la gente votó por mayor institucionalidad, más acuerdo y más diálogo». Todos los actos que se hacían antes eran sin cantar la marcha peronista, en teatros cerrados; si cuando hacíamos los actos nosotros decía que parecíamos la pata peronista porque eran los actos más públicos, más masivos. Resulta que después, no sé por qué, hizo ese giro.

P.: A lo mejor al comando kirchnerista no le gusta el protagonismo que ha cobrado.

J.C.: Ahora no importa de dónde vengan las iniciativas, siempre que vengan del gobierno. Lo que importa es que se solucione el problema. Eso es lo que quiere la gente. Si esto molesta, no lo comprendo porque soy parte del gobierno.

P.: ¿No estará muy lanzado, como acelerado, ahora?

J.C.: Vengo del ritmo ejecutivo y por ahí he estado demasiado contenido, pero para mí antes que nada está el país. Tenemos que dejarnos de mezquindades y colaborar entre todos porque el país estuvo en un mal momento.

P.: ¿La Presidenta se equivocó al fijar retenciones móviles sin consultar a los gobernadores y a los productores?

J.C.: Es una metodología que ya venía, pero a lo mejor esto es una gotita que rebasó el vaso. Ahora que estamos en conflicto qué mejor que escuchar.

P.: ¿Cuántos errores cometió la Presidenta desde que se inició el conflicto?

J.C.: Muchos, no sé. Nos hemos equivocado todos. Llevamos 100 días y no fue uno por día, pero fueron muchos.

P.: ¿Qué errores cometieron los dirigentes del campo?

J.C.: Han sido muy intransigentes; ellos cuando vieron el respaldo que tenían de los medios endurecieron su posición, se enojaban por cualquier cosa sabiendo que lo que hacían generaba un efecto cascada.

P.: ¿Qué le dijo a la Presidenta sobre su idea de llamar a gobernadores?

J.C.: Le dije a la Presidenta que veía la situación complicada. Ella me preguntaba qué les transmitía yo a los dirigentes del agro. «Mirá Cristina, qué querés que les transmita a los de las entidades, porque los veo muy alterados», le contesté. Me dijo: «Que levanten las medidas y el gobierno va a dialogar».

P.: Da la impresión de que usted no estaba en el plan oficial, pero el gobierno terminó echando mano a su propuesta porque se resintió con los cacerolazos del lunes...

J.C.: Sí, pero yo venía insistiendo con la idea y me decían que era delegar facultades en otro poder. Y es verdad, pero lo que yo les decía era que si en otro momento fue el Congreso el que había delegado poderes en el Ejecutivo, ahora que se podía planificar a largo plazo, se podía hacer de este modo.

P.: ¿Con quién habló del gobierno antes de decidirse a difundir la carta?

J.C.: Llamé a algunos de los muchachos y les dije: no salgan haciendo declaraciones porque voy a salir yo con una manifestación pública.

P.: ¿Los muchachos son la gente suya?

J.C.: Claro, Daniel Kats (intendente de Mar del Plata), (Mario) Meoni (intendente de Junín de Buenos Aires) y algún gobernador.

P.: ¿El sábado habló también con dirigentes del campo?

J.C. He estado hablando con ellos; ya ni sé cuándo, si hablaba casi todos los días con Llambías, con Gioino. Con él fue con quien primero hablé. Después hubo un problema en el Congreso, entonces yo intervine, no le querían dejar poner una carpa.
Entonces yo me agarré una calentura y pregunté por qué no le dejaban poner una carpa. Terminé hablando con Mauricio Macri y le conseguí la autorización que le pedían para poner la carpa. Llambías me agradeció ese gesto y ahí empezamos a tener relación.

P.: ¿Le pidió opinión a la gente del campo sobre el traslado al Congreso de la discusión por las retenciones?

J.C.: Les pregunté si en caso de que el tema se llevara al Congreso sacando las retenciones, ellos levantaban el paro y seguimos hablando del otro tema. Porque a mí me venían a ver los presidentes de las asociaciones de tamberos de Córdoba y Santa Fe, que estuve reunidos con ellos.

P.: ¿Hay espacio en el kirchnerismo para ser un vicepresidente medianamente independiente?

J.C.: Yo me lo voy a ir ganando de a poco.

P.: ¿Hay condiciones para eso sin terminar en un enfrentamiento?

J.C.: Yo no quiero terminar en enfrentamiento, pero quiero defender mis convicciones. Voy a defender mis ideas sin enfrentar. La mejor lealtad es la defensa de las propias convicciones. Yo he tenido suma paciencia, he acompañado y sigo acompañando todo.

  • Cacerolazo

    P.: ¿Cómo vivió los momentos del cacerolazo, donde quedó claro que no era el campo, sino la población general la que se quejaba?

    J.C.: Una de mis hijas, la más chiquitita, se había vuelto a Mendoza por los estudios y me decía: «Papá esto acá va a explotar». Pero después se tranquilizó todo.

    P.: ¿Cómo ve las contradicciones que han ido surgiendo, por ejemplo con el video que apareció el viernes con Néstor Kirchner en 2002 criticando las retenciones? Daría la sensación de que hay cosas del gobierno que se basan en mentiras o cuasi mentiras.

    J.C.: La verdad es que me sorprende, hay que ser coherente independientemente del lugar en el que estés. También hay veces que hay que defender los intereses de acuerdo con el lugar adonde se está; cuando se es intendente se defienden cosas distintas de cuando se es gobernador, que es más general el interés. También hay que dejar lugar para el arrepentimiento. Se puede decir: «Me equivoqué».

    P.: ¿Qué opina de la operación que hubo desde la Casa de Gobierno para debilitar la reunión que usted había convocado con los gobernadores?

    J.C.: Es una lástima. Si fue así, es una lástima.

    P.: ¿Lo decepciona que Daniel Scioli o Jorge Capitanich no vayan?

    J.C.: La verdad es que sí.

    P.: ¿Qué le dicen?

    J.C.:
    Yo los llamo y me dicen que sí. Capitanich es un hombre muy preparado. Me dice: «Tengo un método de intervalo fijo» y me empezó a hablar hasta que le dije: «Pará, no me confundás», parecía Laura Montero cuando hablaba (risas a carcajadas). «Venite el lunes a las 9 si querés», le dije. Bueno, después los llamé a todos porque no los iba a invitar sin llamarlos. Yo quiero escuchar a todos, porque por ejemplo (Juan) Schiaretti -gobernador de Córdoba- tiene una opinión distinta y pobre tipo, por qué no lo vamos a escuchar.

    P.: Por un lado están los gobernadores peronistas que responden a Kirchner, pero también rechazaron la invitación los radicales K.

    J.C.: Se quieren juntar conmigo, pero aparte, ¿qué sé yo? Pero ojo, se quieren juntar igual. Hablé con Arturo Colombi, que tenía mucho lío.

    P.: Usted a Jaque le dio un consejo: que involucre en la discusión las retenciones al petróleo.

    J.C.: Pero claro, les di ese consejo a los gobernadores de todas las provincias petroleras. Yo firmé antes de irme que inclusive Kirchner lo llamó a Moreno y todo, que cuando pasaba de 95 dólares el barril de petróleo había que sentarse a negociar las retenciones. Ya está en 140 dólares; hay que sentarse a negociar eso porque es mucha la plata en juego para las provincias.

    P.: ¿Usted ve posibilidades de incluir esta discusión en el debate del agro?

    J.C.: Yo lo pensé también, pero se va a armar un lío muy grande. De todos modos, los gobernadores de provincias petroleras saben que cuando quieran me vienen a ver e instalamos el tema.

    P.: ¿Usted cree en la teoría de D'Elía sobre el complot encabezado por Eduardo Duhalde para derrocar al gobierno?

    J.C.: No, para nada. El tiene derecho a opinar.

    P.: ¿Cuánto hace que no ve a Duhalde?

    J.C.: Ya me preguntaron eso; la verdad es que no lo veo desde hace un año y medio, calculo, cuando pasó por Mendoza a dar una charla en la Universidad de Congreso, creo. Hablo más con Alfonsín que con Duhalde.

    P.: ¿Por dónde hay que buscar la solución en el Congreso?

    J.C.: El error es que se están buscando votos en las cámaras legislativas, cuando lo que hay que buscar son consensos. Porque allí andan los diputados caminando de arriba para abajo pensando qué van a hacer. Uno ayer me decía: «Si tengo que votar esto como viene del Ejecutivo, me voy, porque quiero vivir tranquilo en mi pueblo».
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