10 de octubre 2006 - 00:00

Auditor, a examen ante sus correligionarios

Angel Rozas
Angel Rozas
Las denuncias de Leandro Despouy, titular de la Auditoría General de la Nación, por las amenazas recibidas telefónicamente -avisando de inexistentes secuestros exprés a sus familiares- parecen hoy más relacionadas con su actividad como relator de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos, que con los cruces que el funcionario mantiene desde hace un tiempo con el oficialismo en el Congreso.

Despouy fue protagonista en el último mes de uno de los choques más curiosos entre la Auditoría y la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, de la que la AGN depende.

Allí un pedido de informes firmado por todos los senadores y diputados que la integran le exigió dar explicaciones por el manejo de fondos en la Auditoría durante 2006, el uso de dos préstamos internacionales para modernizar la AGN y por el incremento de 27% que pidió ese organismo para el Presupuesto 2007.

Esa reacción de la comisión, a la que deben sumarse los pedidos de informes del santacruceño Nicolás Fernández sobre las actividades que Despouy realiza en el exterior, quedó opacada por la nueva vuelta de tuerca que dio el conflicto al denunciar el presidente de la Auditoría las amenazas telefónicas.

El segundo efecto que produjo el conocer esas llamadas fue el alineamiento de todo el radicalismo en apoyo de Despouy, que hasta entonces no estaba claro.

De hecho, el Comité Nacional partidario había convocado a una conferencia de prensa para apoyar a Despouy de los «acosos» del oficialismo en el Congreso y luego la suspendieron sin demasiadas explicaciones.

Finalmente, la semana pasada Despouy tuvo un clásico almuerzo radical en el Club El Progreso para recibir la solidaridad de ese grupo del partido. Los históricos Alfredo Concepción, Elba Roulet, Oscar Napoli, Guillermo Moreno Hueyo, Guillermo Tello Rozas, entre otros, le expresaron en boca de José Bielicki: «Despouy es una figura internacional que prestigia al país y nos ha honrado aceptando la presidencia de la Auditoría. No merece recibir amenazas criminales, todo esto seguramente por parte de aquellos que no quieren ser controlados en sus corruptelas desde cargos oficiales». Denunciaron los radicales en ese momento que el «gobierno se pone nervioso -por las investigaciones de la Auditoría con relación a contrataciones, rendición de cuentas irregulares o concesiones- y opta por medio de una campaña mediática de desprestigiar y amedrentar».

Se conocieron, además, apoyos personales, como el de Adolfo Stubrin, presidente de la convención nacional de la UCR; del chaqueño Angel Rozas, diputado nacional y ex gobernador; y, finalmente, el Comité Nacional denunció las presiones de que estabasiendo objeto el primer auditor y repudió las amenazas.

Despouy, que habló ayer en medios, prefirió focalizar el origen de las amenazas en su labor internacional por los derechos humanos, en medio del ambiente que provocó la desaparición de Jorge López.

La denuncia de Despouy, tanto de la llamada telefónica mediante la que se le avisó que habían secuestrado a familiares, algo que inmediatamente comprobó que no era cierto, y la presencia de un patrullero policial en la puerta de su casa en ese mismo momento están ahora siendo investigadas. Dentro de esa pesquisa se incorporarán las líneas telefónicas de Despouy, algo que hizo que el radicalismo reaccionara criticando que siempre se investiga a la víctima y no al agresor.

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