Avatares de la elección
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Con ese punto los menemistas tuvieron algunos problemas. El prolijo esquema de acreditación de medios de prensa -con unas novedosas credenciales magnéticas- se desechó ayer por la mañana. Alguien cometió el error de acreditar demasiada cantidad de periodistas y amigos que no entraban en los salones previstos. Por lo tanto se reacreditó a todo el mundo por la mañana.
• Tan estricto era el control de ingreso al búnker menemista que en la esquina de Paraguay y Cerrito se amontonaba todo tipo de personas esperando entrar. Un grupo de turistas que tuvo la mala suerte de reservar en el hotel en estos días protestaba a los organizadores frente a una valla porque pretendía llegar a sus habitaciones y no se le permitía el acceso por falta de credencial. Lo mismo le sucedió a Vicente Mastrocola, dirigente del gremio de los plásticos, que protestó hasta que lo reconocieron desde el interior del edificio.
• La candidata de Izquierda Unida, Patricia Walsh, se ocupó personalmente de cuidar sus votos y la normalidad de los comicios. Fue fiscal en el Colegio San Martín de Porres, en la localidad bonaerense de José León Suárez, donde le tocó sufragar.
«Después, los fiscales presentes aportamos las nóminas de cada una de nuestras agrupaciones, pero seguían sin aparecer boletas de 14 expresiones políticas, tanto de partidos grandes como chicos», concluyó Walsh.
La diputada invitó a los cronistas a que chequearan la información. Antes de las 9, comenzó a normalizarse la situación y ya habían aparecido las papeletas de los dúos Kirchner-Scioli, Menem-Romero, Rodríguez Saá-Posse, López Murphy-Gómez Diez, Carrió-Gutiérrez y, por supuesto, Walsh-Parrilli.
Mientras se normalizó la situación -en acuerdo con las autoridades de mesa y los otros fiscales-,Walsh sugirió paralizar la votación. Esto provocó cruces con la gente que quería cumplir con su obligación cívica, sea como fuere.



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