• A diferencia de cuando se realizó la jura de los senadores y diputados hace algunas semanas, los piqueteros oficialistas llegaron a cortar una mano de la avenida Entre Ríos. Con carteles y banderas de Barrios de Pie y del Frente para la Victoria, los movimientos de desocupados leales a Néstor Kirchner llegaron en unos 20 micros rentados para empezar a cantar con bombos desde bien temprano frente al Congreso festejando la jura de Cristina. Ni siquiera la jura de Luis Patti, que convocó en su contra a organizaciones de derechos humanos, a Madres de Plaza de Mayo, a seguidores del izquierdista Miguel Bonasso y a defensores del ex comisario de Escobar, además de los pique-blandos, había logrado reunir tantos adeptos como para cortar la circulación vehicular de esta avenida. La policía miraba desde lejos como si nada. Claro es que la jura a su banca de la primera dama merecía un recibimiento fervoroso y popular.
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• Cristina Kirchner tuvo uno de esos días inolvidables. Además de convocar a casi todo el gobierno al recinto del Senado, y por supuesto a su esposo y su hijo, tras la ceremonia, obviamente, fue la mujer a la que todos querían saludar y abrazarse. Tantas fotos y felicitaciones recibió la primera dama, que en un descuido la sorprendió por detrás el mítico Tula, claramente identificado en la historia peronista con Carlos Menem. El Tula también quería su foto con la esposa del Presidente, quien acostumbrada a las reacciones automáticas cuando enfrenta a la multitud sonrió para el flash de la cámara. Cuando la senadora giró su cabeza y vio con quién se había retratado cambió el gesto de su cara y se alejó rápidamente.
• En la puerta del Congreso, en medio de los piqueteros oficialistas que vivaban a Néstor Kirchner y señora, se ubicaron unos 30 ciudadanos chinos y locales de la secta Falun Dafa -ancestral disciplina china enfocada en mejorar el cuerpo, la mente y el espíritu a través del ejercicio y la meditaciónpara repudiar la visita a la Argentina de Lou Gan, secretario del Comité Central del Partido Comunista Chino, quien se encuentra de gira por nuestro país, Uruguay y Cuba y que ayer visitó el Senado. Más allá de la seriedad de la cuestión -Naciones Unidas denunció casos de tortura, asesinato y persecución a los practicantes de Falun Dafa y a tibetanos en China-los activistas terminaron trenzándose a trompadas con más de dos centenares- de otros residentes chinos y visitantesque apoyan al gobierno de Pekín. Los golpes entre ambos sectores terminaron alcanzando a oficiales de la Policía Federal que luchaban con las banderas chinas y los carteles de piqueteros de fondo.
• Los seguidores de Hilda Chiche Duhalde perdieron con la interna china. Unas 20 mujeres se habían ubicado frente al Senado sosteniendo una bandera de apoyo a la nueva senadora. En la corrida, un integrante de Falun Dafa se escondió detrás de la bandera del PJ bonaerense y desde allí siguió insultando a los oficialistas chinos. No hubo entonces discriminación y el estandarte duhaldista terminó destruido en manos de los defensores de las políticas de Pekín.
• Cristina Kirchner sorteó con elegancia un inconveniente que podría haberle aguado la fiesta. Cuando terminó de jurar -con abrazos y besos familiares incluidosse dispuso a retornar a su banca y uno de sus tacos aguja se clavó en un hueco de la alfombra. Casi sin inmutarse consiguió zafar y no caerse, como sí le sucedió a su marido en el acto de jura anterior, cuando un abrazo del sanjuanino César Gioja lo llevó casi hasta el piso.
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