Extrañó ayer en la Capital Federal la ausencia, en plena interna radical, del movimiento frenético de taxis llegando y saliendo de las escuelas, llevando afiliados. Una ausencia justificada por los punteros de barrio en que «hoy no se juega ninguna candidatura local», en obvia alusión a diputaciones nacionales o bancas en la Legislatura porteña, que justificara un gasto de esa naturaleza. A lo sumo, algunos autos particulares acarreaban gente mayor a votar, en tanto que algún colectivo pintado de naranja, transporte escolar, esperaba en la puerta de una escuela a que terminaran de votar las 8 personas que había llevado.
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En la circunscripción 5ª, en Flores, sobre Carabobo al 200, estaban habilitadas 25 mesas masculinas y femeninas de 5.000 inscriptos cada una, entre afiliados e independientes. «Sólo 20 han votado hasta ahora en esta urna», trató de justificar a las 15, desalentado, un joven barbado que oficiaba de presidente de mesa. Recordó la época en que las mesas eran de 300 o 400 afiliados, y votaba hasta un tercio de ellos. Parecido panorama se vivía en la 9ª, en Once, en la escuela que está en Urquiza al 200, pegada a la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta. Desde la ciudadela donde estuvo Leopoldo Moreau y sus allegados siguiendo la interna, comentaron con sorpresa que en Villa Lugano, circunscripción 22ª, en el local escolar de Larrázabal al 5000, donde había padrones con 2.500 votantes registrados, sólo lo hicieron 60. Y de éstos no menos de 10 habían sido independientes.
En el búnker donde reposó el estado mayor de Rodolfo Terragno, se siguió con preocupación una elección que ellos mismos calificaron como «planchada», por el desinterés demostrado por la sociedad en participar. Sin embargo, cuando faltaban pocos minutos para el cierre de los comicios, a las 18, dijeron que contaban con información acerca del voto de independientes, que estimaron en 25 por ciento del total. «Es decir que uno de cada cuatro votantes es independiente», señalaron, afirmando que ese porcentaje «es alentador para nosotros». Aunque nadie pudiera asegurar que todos los independientes votaron por Terragno, los analistas de éste dieron de esta forma por descontado que Leopoldo Moreau encontró mayor eco entre los afiliados. Desde Mendoza, un eufórico José Genoud informó ayer, cuando eran recién las 17.30, que la lista de Terragno ganó en la provincia cuyana por 18.000 votos a 3.000. Pocos independientes y sí producto del aparato interno en algunos lugares localizados. Al mismo tiempo también señaló que ese resultado se debía a la movilización de tres intendentes -los de San Rafael, La Paz y Rivadavia, además de él mismo-, convencidos personalmente por el ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa que debían alzarse contra el inmovilismo de algunos radicales mendocinos. Ocurre que, según Genoud, el «indiferente» gobernador Roberto Iglesias decidió declararse prescindente, «y tan bien lo hizo», señaló Genoud, que «no obstante haber sido 8 años intendente de la ciudad capital, en ésta sólo votaron poco más de 700 personas; una vergüenza», sentenció con fastidio.
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