La confusión sobre la seguridad aérea continuó acentuándose ayer. Las entidades gremiales de pilotos y controladores denunciaron una «cuasi colisión» entre dos aviones, pero el Comando de Regiones Aéreas desmintió el hecho, y la Fuerza Aérea dijo que el hecho «no fue corroborado». En tanto, casi a la misma hora del presunto incidente, la ministra de Defensa, Nilda Garré, aseguró que «no estamos ante ninguna inminente catástrofe».
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De esta forma, como ocurre desde el 1 de marzo cuando un rayo inutilizó el radar primario del Aeropuerto de Ezeiza, la seguridad aérea pasó a ser un contrapunto entre el Ministerio de Defensa, a cargo de Garré, y las entidades gremiales, sin que pueda entenderse por qué no se termina de reparar el radar y por qué no se da información confiable.
Por otra parte, hacia fines de marzo y como coletazo de la crisis, el Poder Ejecutivo dictó un decreto de necesidad y urgencia para que el control aéreo pase a la órbita de la Secretaría de Transporte, cuyo titular es el controvertido Ricardo Jaime, pero la medida todavía no se concretó.
Asimismo, la semana pasada, a través de una reasignación presupuestaria, el gobierno dispuso una partida extraordinaria de $ 115 millones para seguridad aérea, mientras continúan las denuncias sobre el uso de los fondos que recauda la Fuerza Aérea por la tasa de seguridad en vuelo, y que ronda u$s 40 millones anuales.
La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas de Argentina (APLA) denunció ayer que entre las 8 y las 9 un avión de la compañía estadounidense United Airlines pudo haber sufrido una colisión con otro de la firma argentina-Andes, en la ruta Buenos Aires-Córdoba.
«El incidente se evitó porque en una de las aeronaves se activó un sistema anticolisión (TCAS, Traffic Collision Avoidance System) que le da directivas al piloto para que haga una maniobra evasiva», afirmó Pablo Biró, secretario de APLA. Por su parte, el presidente de la Asociación de Controladores de Vuelo, César Salas, indicó que «un avión de la empresa Andes, un MD 80, tuvo que bajar unos 2.000 pies porque volaba en la misma línea de 35.000 pies que un Boeing 777 de United, a una distancia de 20 kilómetros».
No obstante, un portavoz de United informó que «el vuelo 847 proveniente de Washington en el día de la fecha fue absolutamente normal conforme la rutina programada, aterrizando de acuerdo con lo previsto en Ezeiza».
Por su parte, una fuente de Andes, indicó que el avión debió bajar la altura por una indicación del centro de control, ya que las dos aeronaves estaban volando a la misma altura de 35.000 kilómetros.
Denuncia reiterada
Se trata de la segunda denuncia de un incidente de estas características que se registra en las últimas semanas. Según voceros sindicales, el 22 de abril un avión comercial de Aerolíneas Argentinas estuvo cerca de chocar en el aire con una nave privada que presuntamente no iba a la altura correcta.
Sin embargo, una fuente de JURCA, la entidad que nuclea a las empresas aéreas que operan en el país, dijo que no recibió denuncias de las compañías en abril y tampoco ayer. En el nucleamiento se afirmó que «es habitual que dos aviones vengan a igual altura y después tengan que modificarla al entrar en la misma zona». En JURCA hay sospechas de una interna por el control aéreo y afirman que «si hubiera real peligro, los pilotos no volarían».
Casi a la misma hora del presunto incidente, Garré dijo que «no hay que entrar en una prédica apocalíptica» y que, según los principales organismos internacionales de control, las condiciones de seguridadpara la aviación comercial en el país «son adecuadas». En rueda de prensa, la funcionaria afirmó que es « inminente la llegada de un radar secundario en condición de préstamo por parte de España», anuncio que se reitera desde marzo, sin que tampoco se entienda la demora.
Por último, la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (pilotos de Austral) pidió «la intervención de los centros de control de aeronaves con la presencia permanente de profesionales de la OACI.
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