La misión a Washington para intentar trabar los 320 millones de dólares que el Banco Mundial aportará para la construcción de las papeleras decía ayer haber obtenido el compromiso -de palabra- de Jan Willen van der Kaaijm director por Holanda y otros nueves países de esa entidad -Armenia, Bulgaria, Bosnia y Herzegovina, Moldova, Croacia, Chipre, Rumania, Georgia, y Ucrania) en el Banco Mundial- de no apoyar el otorgamiento de este crédito.
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El diputado Jorge Argüello, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, dijo ayer haber convencido al funcionario de la necesidad de realizar -previo a la concesión de los fondos a Botnia y ENCE- el estudio de impacto ambiental que reclama la Argentina.
Por último, y siempre dentro del marco de la discusión por el financiamiento de las papeleras, se reunirá con Yoshio Okubo, director ejecutivo por Japón del Banco Mundial.
La reunión clave del diputado kirchnerista se producirá hoy, cuando Argüello se encuentre con el sueco Lars Thunell, vicepresidente de la Confederación-Financiera Internacional-(CFI) del BM. Allí plantearáque el otorgamiento de los créditos para que Botnia y ENCE construyan las plantas procesadoras de celulosa en Fray Bentos es ilegal ya que, según la Argentina, no estaría previsto en el reglamento del organismo multilateral. La existencia de un conflicto bilateral preexistente al otorgamiento de los fondos es el argumento que el gobierno argentino utiliza como estandarte para intentar trabar el crédito.
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