26 de octubre 2001 - 00:00

Barrionuevo otra vez se quedó solo

Luis Barrionuevo, quizá por ese afán protagónico de tirabombas con el que ya destacó en el pasado, reclamó virtualmente que De la Rúa deje la Presidencia. Si bien en el país ya no existe el desacato --figura que eliminó el propio Menem casi dañándose a sí mismo-, aún quedan recursos legales como el artículo 36 que podrían significar una sanción. Tal vez por esa razón, Eduardo Duhalde -quien acompañaba al gremialista en la declaración- trató de mostrar diferencias. Sin embargo, le cuesta enormemente: nadie ignora que Barrionuevo es una rama de su aparato, que él mismo se ha pronunciado en forma descomedida sobre el gobierno y que algunos otros resortes, políticos y periodísticos que apuntan en el mismo sentido, más bien le reconocen sometimiento. Sea como sea, la crudeza y atrevimiento de Barrionuevo hirieron más de una sensibilidad democrática. Veamos las opiniones:

Raúl Alfonsín, electo senador por la provincia de Buenos Aires, dijo que se trató de «desafortunadas declaraciones de algunos dirigentes sindicales que de ninguna forma contribuyen a consolidar las instituciones democráticas». Su-brayó que las propuestas se deben enmarcar en las instituciones de la Nación y la Constitución nacional. Al salir ayer de su entrevista con De la Rúa, Alfonsín recordó que no fue ésa la postura recogida en el ambiente sindical, en su reciente visita a la CGT, donde estuvo acompañado de Rodolfo Daer y Moyano.

Duhalde tomó distancia, tibiamente, al asegurar que De la Rúa debe llegar hasta el final de su mandato, pero advirtió que si no cambia el modelo económico, «se va a exterminar a la clase media» y al «sector productivo nacional». Y agregó que lo dicho por Barrionuevo «no dista mucho de la opinión de muchos argentinos, pero en el caso mío yo planteé que lo que hay que rectificar realmente es el rumbo económico».

Graciela Fernández Meijide, a la caza de cualquier tema para volver a los micrófonos -y al parecer sin saber que había sido Barrionuevo el disparador-, consideró que «ya empezaron algunos comunicadores a hablar del retiro anticipado del Presidente».

El ministro del Interior, Ramón Mestre, calificó como «una verdadera actitud golpista» el reclamo de Barrionuevo para que De la Rúa renuncie a su cargo. Dijo que le hicieron «acordar a aquellas épocas en las que algunos políticos desesperados iban a golpear las puertas de los cuarteles» (sic). No aclaró a qué políticos se refirió.

La ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, sintonizó en la misma onda que Mestre y acusó a Barrionuevo de tener una actitud «cuasi golpista». «La de Barrionuevo me pare-ció una actitud peligrosísima, yo diría cuasi golpista. Una imagen repetida en la historia argentina», enfatizó la ministra. Consideró que «Barrionuevo no tiene altura moral para opinar sobre cuál es la salida en nuestro país». El electo senador por Catamarca le respondió a Bullrich, al considerar que «el sostén de ella es Fernando de Santibañes y Antonito de la Rúa, que para mí es el que gobierna en la Argentina». Y agregó: «A Patricia la conozco de chiquita. Yo fui el que se la presentó a (Carlos) Menem para que sea diputada nacional.

Moyano, anfitrión de Alfonsín 24 horas atrás, embistió duramente contra el gobierno y afirmó que «si no se va» el Presidente, «se va el país».

Finalmente el interesado, De la Rúa, descartó que fuera a renunciar. Al ser consultado al mismo tiempo sobre si se iba a reunir con Domingo Cavallo -que a esa hora ya estaba de regreso en la Casa de Gobierno-, el Presidente respondió: «A lo primero, sí, a lo segundo, no».

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