Bergoglio criticó los "plazos no humanos" de la economía y a la política
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Al respecto, señaló que "al fervor espiritual y a la confianza en Dios, ayuda mucho, el que los pastores nos dejemos moldear el corazón en medio de las fragilidades de nuestro pueblo y por su modo de cargar con ellas".
En su homilia, Bergoglio diferenció los tiempos de la economía, de la política y de la tecnología con "el hoy de Jesús (que) puede parecer aburrido y poco emocionante, (pero) es un tiempo en el que se esconden todos los tesoros de la sabiduría y de la caridad, es un tiempo rico en amor, rico en fe y de esperanza".
"El hoy de Jesús es un tiempo en el que el presente es un constante llamado y una renovada invitación a la caridad concreta del servicio cotidiano a los más pobres que llenan de alegría nuestro corazón", destacó y llamó a "salir al encuentro de nuestro pueblo cotidianamente, no en otro tiempo".
Agregó que "en el hoy de Jesús no queda lugar para el temor a los conflictos, ni para la incertidumbre ni para la angustia".
"No hay lugar para el temor a los conflictos porque en el hoy del Señor el amor vence al temor y no hay lugar para la incertidumbre porque el Señor está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo", aseveró.
Añadió que tampoco hay lugar para la angustia porque el hoy de Jesús es el hoy del Padre que sabe muy bien lo que necesitamos y en sus manos sentimos que a cada día le basta su afán" y que "no hay lugar para la inquietud porque el espíritu nos hace decir y hacer lo que hace falta en el momento oportuno".
En este marco, afirmó que "la audacia del señor no se limita a gestos puntuales o extraordinarios, es una audacia apostólica que se deja moldear por cada fragilidad y la pastorea hasta hacerla entrar en el tiempo de Dios, ese hoy de Jesús crea el espacio del encuentro".
"Para salir al encuentro de la fragilidad de nuestro pueblo, debemos entrar antes nosotros en ese tiempo de gracia del Señor. En nuestra oración tiene que fortalecerse el corazón al sentir que está viviendo el cumplimiento de las promesas. Entonces sí, podemos salir con audacia, confiados en la providencia, abiertos realmente a los otros, sin las anteojeras de nuestros propios intereses sino deseosos de los intereses del Señor", recomendó.




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