«El voto es secreto», respondió Carlos Salvador Bilardo cuando una nube de movileros lo tomó por asalto y lo interrogó por el motivo de su presencia, al salir de una entrevista con Néstor Kirchner y Daniel Scioli. Caía la tarde cuando se supo que -quien dirigió la Selección argentina de fútbol campeona del mundo en México 1986 y subcampeona en Italia 1990-, el hoy flamante director técnico de Estudiantes de La Plata, se entrevistaría con la fórmula presidencial del Frente para la Victoria.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La Casa de la Provincia de Santa Cruz estaba desierta en la planta baja a esa hora, lo mismo que los escritorios desperdigados. Un suboficial de la Policía Federal indicó las escaleras para acceder al segundo piso, donde se apiñaban los medios televisivos y los cronistas gráficos. «No hay ascensor», aclaró el uniformado. De allí que se viera bajando por ahí al diputado por San Luis Oraldo Britos que, como antiguo gremialista, trata de que los cambios de gobierno no lo tomen desprevenido.
Fue la única presencia política conocida -fuera del inconfundible perfil de Bilardo-que se advirtió, aunque iban y venían, paseándose, algunos anónimos personajes trajeados, con aspecto de estar listos para asumir. Incluso circulaba un mate y un termo, del que tomaban algunos periodistas.
El candidato presidencial, aseguran, siguió ayer armando su eventual gabinete, mientras permanecía en la Casa de la Provincia y en su departamento porteño recibiendo apoyos de distintos sectores y negociando con quienes podrían ser sus colaboradores. Intendentes y legisladores, aclaró el vocero de Kirchner, sin identificarlos. Uno de esos invitados fue ayer Bilardo, quien dijo desconocer para qué lo habían invitado.
Este conocido médico devenido en técnico de fútbol, al ser abordado, devolvió gentilezas y dijo que piensa igual que el candidato. «Todo lo que piensa él es lo que pienso yo», dijo Bilardo al retirarse de la Casa de Santa Cruz. Afirmó también que el gobernador de Santa Cruz lo llamó para reunirse, pero que en el encuentro no le «propuso nada». Fue casi como afirmar que sólo estuvo para la foto. Algunos no le creyeron.
Luego de negarse a decir a quién iba a votar y que si Carlos Menem lo llamaba también pensaba reunirse con él, deslizó que no está «para ministro», sino «para trabajar por la Argentina». Agregó, verborrágico: «No le debo nada a nadie; ni a presidentes ni a periodistas». Concluyó que «lo de la Argentina es un problema moral. Esto tarda veinte años en caer y otros veinte en recobrarse», señaló Bilardo.
Kirchner mantuvo ayer la estrategia de tener el menor contacto posible con la prensa con la intención de evitar que ningún error modifique los pronósticos de las encuestas que le auguran una victoria por más de 40 puntos el domingo.
Dejá tu comentario