13 de diciembre 2007 - 00:00

Bochorno que anoche carecía de respuesta oficial

• Un fiscal norteamericano y el FBI afirmaron que los 800 mil dólares incautados en Ezeiza al valijero de Hugo Chávez eran para la campaña presidencial de Cristina de Kirchner.

Sin aviso y cuando no se apagaron los festejos por la jura de Cristina de Kirchner, el primer misil llegó de EE.UU.. Hizo enmudecer al gobierno que hasta anoche no atinaba a encontrar una explicación a la denuncia que presentó el fiscal de un juzgado de Miami contra tres venezolanos y un uruguayo ligados al affaire del valijero Guido Antonini Wilson. El mismo que llegó al país el 4 de agosto pasado a la madrugada en un avión fletado por la estatal ENARSA, junto a dos funcionarios del gobierno (los renunciados Claudio Uberti, virtual viceministro, y Exequiel Espinosa, titular de la petrolera virtual) y una valija con u$s 800 mil que intentó hacer pasar amparado en que se trataba de un viaje oficial. Ese funcionario judicial dice que los detenidos por no identificarse como agentes extranjeros intentaron ocultar el destino y el origen de ese dinero que, en palabras del fiscal Tom Mulvihill citadas por " miamiherald.com", estaría "destinado a ayudar a la campaña presidencial de Cristina de Kirchner". La demanda no cita a la Presidente argentina, pero menciona en dos oportunidades que ese dinero iba a un candidato presidencial y que se intentó tapar el caso porque si se revelaba ese candidato (en inglés no hay género que permita discernir si era hombre o mujer), podía perder las elecciones. Esa denuncia del fiscal menciona presiones sobre Guido Antonini Wilson para que callase y la presencia en ese intento de un "individuo venido de la Argentina ("another individual from Argentina"). ¿Se sabrá alguna vez quién fue?

Guido Antonini Wilson
Guido Antonini Wilson
El caso del valijero Guido Antonini Wilson quedó desde ayer en el centro de las investigaciones del FBI y en la peor versión que podría desear el gobierno argentino: en una acusación oficial de ese organismo se relata que los u$s 800.000 que se intentaron ingresar por el Aeroparque el 4 de agosto pasado estaban destinados a la campaña presidencial. Los arrestos de tres venezolanos y un uruguayo ayer en Miami y una audiencia en una Corte Federal de esa ciudad develaron una trama donde Antonini Wilson apareció amenazado por los empresarios caraqueños para que no confesara que el dinero que fue incautado en Buenos Aires al arribar desde Caracas el vuelo alquilado por la empresa ENARSA, estaba destinado a financiar la campaña presidencial oficial. Un comunicado de la Procuración de los Estados Unidos, agravó anoche aún más la situación: tras relatar los hechos que comenzaron el 4 de agosto en Buenos Aires, denuncia un complot de los venezolanos para evitar que conociera que los fondos estaban destinados a la campaña. El fiscal Alex Acosta lo resumió: «se ve un esfuerzo de los agentes de Venezuela... con el propósito de amenazar a un ciudadano para ocultar la verdad de un escándalo internacional»

De acuerdo a la acusación del FBI, al menos Franklin Durán y Moisés Maionica, ayer detenidos, -ambos directivos de empresas venezolanas de petroquímica, residentes en Miami e integrantes de la corte chavista que en Venezuela denominan «boliburguesía»- intentaron amedrentar a Antonini Wilson para que no develara los pormenores del vuelo y menos el destino real de los dólares en el famoso maletín.

El fiscal adjunto que interviene en el caso, Tom Mulvihill, citado ayer por el diario The Miami Herald, declaró que «el dinero estaba destinado a ayudar en la campaña presidencial de Cristina Kirchner» y confirmó que se quiso amenazar a Antonini Wilson para que guardara silencio y se hiciera cargo de la acusación por contrabando y lavado al intentar ingresar el dinero en el vuelo del Cessna Citation donde tuvo como compañeros de viaje a Exequiel Espinosa, presidente de Enarsa o Claudio Uberti del organismo de Contralor Concesiones Viales (además de algunas secretarias). En el punto 9 de la acusación presentada por el FBI ante la Corte en Miami se precisó que el 23 de agosto de este año Kauffmann amenazó a Antonini Wilson en un restaurant de Fort Lauderdale -se supo luego que fue en el local «Las Olas»- diciéndole las consecuencias de sus futuras acciones podrían poner a «tus hijos están en peligro» para que no revelara al FBI el destino de los fondos en Buenos Aires. Allí, Durán le «reveló a Guido Antonini Wilson la identidad del candidato presidencial en la Argentina al que se había intentado enviar los u$s 800.000. Le advirtieron que si confesaba que el dinero no era suyo podría ser perseguido judicialmente por los gobiernos de la Argentina y Venezuela. Los ahora acusados como agentes extrajeros le prometieron, además, que PDVESA se haría cargo de todos los gastos y multas que debiera pagar por hacerse cargo de la acusación de contrabando o lavado. El mismo día le dijeron, además, que en el gobierno de Chávez, especialmente en el Ministerio de Justicia estaban «altamente» preocupados por la cuestión.

El relato que figura en el punto 10 de la acusación que el organismo de seguridad presentó ante la Corte Federal de Miami insiste con un segundo encuentro y un dato clave: «El 27 de agosto de 2007, Moisés Maionica, Franklin Durán y otro individuo de la Argentina, se encontraron con Guido Antonini Wilson en Fort Lauderdale» donde habría ido más allá con la amenaza para que cerrara la boca ante el FBI informándole que si se hacía público el propósito del viaje a Buenos Aires y el destinatario del dinero, la consecuencia podría ser la pérdida de la elección.

  • Causa

  • En la acusación se consigna, además, la causa principal -a esta altura parece casi una excusa- de la detención de los tres venezolanos y el uruguayo implicado en las amenazas contra Antonini Wilson: se los acusa de no haberse identificado ante el gobierno estadounidense como agentes de un país extranjero, en este caso Venezuela.

    La lista de los detenidos se integra por los venezolanos Moisés Román Maionica, de 36 años; Franklin Durán, de 40 y Carlos Kauffmann, de 35; y el uruguayo Rodolfo Wanseele, de 40 años. Por ese cargo enfrentan ahora una pena máxima de 10 años de cárcel y una multa de u$s 250.000.

    Tras esa detención existe otra historia. Siempre se sospechó que Antonini Wilson había comenzado a cooperar con el FBI revelando información confidencial sobre el gobierno de Hugo Chávez desde el mismo día en que arribó a Miami procedente de Montevideo. Allí había llegado tras estar tres días en Buenos Aires, después que la justicia argentina no lo retuviera por acusarlo solamente de una infracción aduanera al intentar ingresar el maletín con casi u$s 800.000.

    La jueza Marta Novatti, después que la Cámara le negó su excusación, lanzó una orden de detención -primero nacional y luego vía Interpol- pero ya era tarde: el venezolano ya estaba entonces en Miami. Desde hace meses corre un trámite de extradición que el gobierno de los Estados Unidos no ha dejado avanzar y ahora parece tener muchas menos chances de éxito.

    Esas sospechas quedaron confirmadas cuando ayer el FBI no mostró en ningún momento al venezolano y tampoco develó si las declaraciones de Kauffmann y Durán habían sido obtenidas de Antonini. Pero se sabe que existen grabaciones de comunicaciones telefónicas entre ellos y la declaración de un testigo clave que aparece como de identidad reservada: «el FBI no va a develar públicamente que Antonini Wilson fue el que habló», confirmaban ayer desde Miami.

    Pese al secreto que envuelve a parte de la investigación que terminó con la acusación, hay algunos indicios sobre la gravedad de la situación de los venezolanos y el uruguayo involucrados. Ayer, su abogado Michael Hacker, solicitó su libertad, alegando que tanto Durán como Kauffmann no habían cometido ningún delito.

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