Bs. As.: ¿políticos contra comisarios?

Política

En secreto, León Arslanian preparó la mayor purga de jerarcas policiales. Quiso la casualidad -que no existe- que Felipe Solá anuncie la depuración un días después de que Osvaldo Seisdedos, el más emblemático de los jefes policiales del último tiempo, cumpla 30 años de servicio en la fuerza.

El detalle está lejos de ser una anécdota: Seisdedos, jefe de Investigaciones de la Policía provincial, había entablado un trato directo con Solá, con quien solía reunirse en un rasgo poco frecuente del vínculo entre un gobernador y un uniformado que no era, siquiera, jefe de la fuerza.

Seisdedos era, además, hipermediático y ampuloso, conducta que no agradaba a Arslanian y que, además, atentaba contra la política de marketing que el ministro puso en práctica al volver a conducir la Bonaerense. Sin embargo, también era un jefe policial ejecutivo.

Desde hace más de un año, la relación de Arslanian con el uniformado andaba a los tumbos.

  • Paradigma

    Para el ministro, Seisdedos era el paradigma del «viejo policía»: la imagen y la impronta del policía contribuíana eso y fueron el atajo perfecto que encontró Arslanian para plantear la «renovación de cuadros» que el viernes se cargó a 119 efectivos.

    La purga -sobre 119 efectivos, 72 fueron pasados a retiro obligatorio por tener más de 30 años de servicio; 42 fueron declarados en disponibilidad y 5 declarados prescindibles- dejó elementos para auscultar lo que viene y releer los movimientos de los últimos tiempos:

  • Es la octava depuración desde que reasumió en la Bonaerense, el 13 de abril de 2004, de un proceso que afectó a más de 1.000 efectivos de distintos rangos y niveles, sobre el total de 48.000 uniformados que tiene la Policía Bonaerense. A diferencia de purgas anteriores, el nivel de conflictividad en la fuerza se redujo, aunque plantea la pregunta obligada de si la depuración es permanente y eterna. Para los retirados de la fuerza, críticos de Arslanian, se trata de una táctica de distracción. «Echa o pasa a retiro a los jefes para intentar trasmitir que está haciendo cosas en la Policía. Porque en realidad, la inseguridad sigue en niveles altísimos», se quejó el fin de semana Hermes Acuña, de Apropoba, sindicado virtual de policías. Un planteo similar partió de la oposición. Diego Rodrigo, senador bonaerense de la UCR, reprochó que las purgas «nunca sirvieron para bajar los índices delictivos».

  • Arslanian lo explica como una medida de fondo: es la etapa de «otra Policía», aseguran, y destacan que el reemplazo de Seisdedos en Investigaciones será Roberto Silva, un profesor de Historia que consideran un « intelectual» como si esa supuesta categoría garantizara que va a ser un buen investigador de crímenes. En rigor, Silva se ubica en las antípodas de Seisdedos: es un « profesional», formado en Alemania y en Japón, con capacitación técnica y perfil bajo. Su antecesor era, en cambio, un «operativo» -es decir: de calle- de altísimo perfil que ganó la fama y el reconocimiento de Solá cuando encabezó en los días de Juan Pablo Cafiero como el paladín contra los desarmaderos. «Más que policías parecen abogados», dicen entre elogios cerca de Arslanian para referirse a Silva y a Daniel Salcedo, jefe de la Policía Científica. Un detalle interesante: en el planeta Arslanian parece que abogados e intelectuales tienen alta valoración. Seisdedos, « shockeado» por su pase a retiro, dijo que entendía su remoción si el objetivo era cambiar el estilo de la fuerza. Debería festejar que logró, al menos, que Arslanian espere que se cumplan sus años de servicio para no tener que echarlo antes de tiempo.   

  • ¿Luego de la purga de policías llegan cambios en los mandos políticos? Entre las presunciones que echó a correr la purga del viernes, se habló de supuestas diferencias entre el subsecretario de Investigaciones, comandante (RE) de Gendarmería Enrique Galessio, y el subsecretario de Seguridad, juez Martín Arias Duval. En La Plata admiten la existencia de celos entre los « uniformados» de las dos grandes áreas en las que se divide la Policía: una, Investigaciones, la conducía Seisdedos; la otra, Seguridad, sigue a cargo de Daniel Rago. Pero que esa pulseada, casi inevitable, no se registraba en la línea política, es decir entre Galessio y Arias Duval.
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