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Por eso funcionarios y aliados organizaron un comando en las sombras, al margen de las decisiones de su propio candidato con la premisa de no consultarlo y «avanzar». Opinan que Informate más
La iniciativa de reclutar votos en los barrios más adversos tuvo su comunión en Alberto Fernández, el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, y el ex ladero ibarrista Ariel Schifrin, quienes lanzaron el viernes pasado una ronda de reuniones de carácter diverso. En la primera se convocó a propios y aliados del kirchnerismo con la idea de motorizar la fiscalización de los comicios, tras el reproche que recibió Ibarra sobre el descuido de las mesas por parte de socialistas e iniciados del ARI.
Las otras tertulias, ya más reservadas, blanquearon la estrategia para intentar garantizarle al jefe de Gobierno los votos que requiere para vencer a Mauricio Macri y al Presidente, que no sufra la peor derrota de su corto mandato. Entre otros se dieron cita en dependencias de la Casa de Gobierno, además de Fernández (Alberto) y Schifrin, Alberto Iribarne, Abel Fatala (frentista, secretario de Obras Públicas de la Capital Federal), Guillermo Oliveri (secretario de Culto), Eduardo Valdez (jefe de Gabinete de Rafael Bielsa) y el dirigente PJ Tito Pandolfi, referente de la zona de Villa Lugano (parroquia 22), una de las que más votos proporcionó a Macri (41%).
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