El gobierno tiene que demostrar esta semana si el debut tumultuoso de la nueva mayoría en el Congreso con los casos Borocotó y Bielsa fue un desliz superable o marcó un estilo. Los legisladores están convocados a sesionar en extraordinarias para que se vote un paquete de leyes decisivas como el nuevo Presupuesto o la prórroga del Impuesto a las Ganancias (nació como tributo pasajero, se lo debe renovar antes de diciembre para que la AFIP pueda cobrar los adelantos). Para aprobar esas iniciativas, necesita votos que no tiene, y el oficialismo ha salido a buscar esa mayoría en donde esté y al precio que sea. El relevo de legisladores mandó al desván a una generación de negociadores. Ante tamaña precariedad ya actúa un verdadero jefe del oficialismo, Alberto Fernández, que es quien hoy recluta votos para que se puedan aprobar leyes negociando con peronistas y heridos de otras fuerzas.
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