21 de septiembre 2001 - 00:00

"Cada país debe decidir si está con nosotros o los terroristas"

Anoche Bush ante el Congreso lanzó llamado mundial para luchar contra todo el terrorismo. Fue un discurso impactante que se comparó con el de Roosevelt tras ataque a Pearl Harbor. Ordenó a las fuerzas armadas que estén listas y adelantó que ya "se acerca la hora de actuar". Intimó a que todos los países participen en la guerra larga que se inicia contra el terrorismo. "Cada país, en cada región, debe decidir si está con nosotros o con los terroristas", sentenció. Afirmó que usará "todas las armas necesarias". Lanzó además un duro ultimátum a talibanes, que deben entregar de inmediato a Bin Laden. Pero dijo que el Islam "es una religión de paz". Creó una oficina que centralizará la política de seguridad y la prevención de atentados.

Cada país debe decidir si está con nosotros o los terroristas
Washington (Reuters, EFE, AFP, ANSA, DPA) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, pronunció anoche ante las dos cámaras del Congreso un trascendente discurso en el que intimó a todos los países del mundo a decidir de qué lado están: «Con nosotros o con los terroristas».

Durante el mensaje, destinado según analistas a ingresar en la galería de los más recordados en la historia moderna de los Estados Unidos, Bush aseguró que usará «todos los medios y las armas necesarias» para vencer al terrorismo y puso una serie de condiciones duras e innegociables al régimen talibán de Afganistán: que entregue a Osama bin Laden y sus allegados, que desmantele todas las bases terroristas, que libere a los occidentales detenidos y que garantice la seguridad de periodistas y diplomáticos extranjeros.

• Innegociable

El presidente, con tono pausado y seguro, reclamó también que Afganistán acepte «el acceso de tropas estadounidenses» para comprobar que esos campamentos son desmantelados y agregó que estas demandas no están sujetas a negociación o discusión y que son de cumplimiento inmediato.

En medio de permanentes interrupciones por los aplausos de los legisladores de las dos cámaras, Bush dijo que los terroristas islámicos «son traidores a su propia fe» y destacó que EE.UU. sigue siendo una nación fuerte a pesar de los ataques.

En todo momento se cuidó de separar al Islam, al que definió como una religión de paz, de las ideas extremistas del grupo Al-Qaeda de Bin Laden, al que culpó explícitamente por los atentados de Washington y Nueva York, a cuyo alcalde, Rudolph Giuliani, elogió cálidamente.

Anticipó que
la guerra contra el terrorismo empieza con Al-Qaeda pero que no terminará hasta que «cada grupo terrorista internacional sea encontrado, frenado y derrotado». Ordenó a las Fuerzas Armadas estar listas para una larga guerra y señaló que «se acerca la hora de actuar».

Uno de los anuncios más trascendentes fue la creación de una nueva oficina en su gobierno, encargada de la defensa del territorio nacional y de la prevención de nuevos atentados, para la que designó como director al actual gobernador de Pennsylvania, Tom Ridge.


George W. Bush agradeció la ayuda de todo el mundo --incluida una mención especial a América latina-tras los atentados del pasado día 11, y resumió que la reacción de la OTAN es la más elocuente: «Un ataque contra uno es un ataque contra todos».

«Cada país de cada región debe decidir: o está con nosotros, o está con los terroristas», afirmó Bush en un discurso por momentos dramático, en el que recalcó que «está en juego el destino del mundo, de la civilización» por lo que reclamó una fuerte alianza internacional.

Agregó que la lucha contra el terrorismo será prolongada y que el triunfo requerirá tanto de «bombardeos que serán transmitidos por televisión como de operaciones encubiertas».

Prometió asistencia econó-mica a las líneas aéreas, más medios a los servicios policiales para detectar a grupos terroristas, subrayó la fortaleza de la economía del país y prometió que «Nueva York será reconstruida».

• Libertad

«Este país definirá esta era, seguirá siendo una época de libertad aquí y en todo el mundo», afirmó para destacar a continuación que «no vamos a fracasar».

Prometió que «se hará justicia» contra los autores de los brutales atentados terroristas de la semana en los que murieron miles de personas.
«Tanto si llevamos a nuestros enemigos a la justicia o la justicia a nuestros enemigos, se hará justicia», dijo en otra frase muy aplaudida.

Bush agradeció a los pasajeros del avión que se estrelló en Pennsylvania que se enfrentasen a los secuestradores; a los policías, bomberos y a los ciudadanos por demostrar que «el estado de la Unión es fuerte».

Además, prometió reconstruir Nueva York y distinguió a Gran Bretaña -cuyo primer ministro,
Tony Blair, estuvo presente en el Capitoliocomo el mejor amigo de los Estados Unidos en el mundo.

• Ovación

Las dos cámaras del Congreso recibieron al presidente Bush con una prolongada ovación en un ambiente de emoción por la tremenda repercusión en todo el país de los atentados terroristas. El discurso de 35 minutos fue interrumpido una treintena de ocasiones con ovaciones y vítores en una expresión de unidad de republicanos y demócratas y de respaldo al presidente en uno de los momentos de mayor conmoción de la historia del país.

El Capitolio, sede de las dos cámaras del Congreso, se hallaba fuertemente protegido e incluso aviones de combate patrullan los cielos de Washington. Por motivos de seguridad, el vicepresidente Dick Cheney se encontraba en un lugar oculto para evitar que todo el gobierno en pleno esté concentrado en un mismo lugar.

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