La sala de feria de la Cámara Federal Penal porteña suspendió ayer la sentencia dictada por la Cámara Nacional Electoral que le otorgó el cargo de senador nacional porteño por la minoría a Gustavo Béliz y solicitó al Senado que no le tome juramento para que pueda asumir su banca. Sin embargo, los camaristas Luisa Riva Aramayo y Martín Irurzun no se pronunciaron sobre la cuestión de fondo que debe definir la Corte porque se encuentra en ejecución un recurso extraordinario planteado por el senador del ARI y sólo hizo lugar al recurso de amparo planteado por Bravo. De todos modos, el solo hecho de haber ido el caso al máximo tribunal suspende la decisión de la Justicia electoral.
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La disputa por la banca se inició cuando Béliz, quien se postuló por el Frente Nuevo País, sostuvo que Bravo sólo lo superaba en número de votos si se sumaban los sufragios de los dos partidos que lo llevaron como candidatos. El senador justicialista por la Capital Federal alegó que no se podían sumar votos para el cargo de senador, porque esa designación era nominal y los camaristas electorales Santiago Corcuera, Alberto Dallavía y Rodolfo Munné le dieron la razón. A partir de allí, comenzaron las impugnaciones por parte del ARI, que denunció «fraude electoral» y pidió la destitución de los jueces electorales.
Bravo, patrocinado por Juan Ramón Padilla y Alejo Ramón Padilla, se presentó en la Justicia presentando su medida cautelar para impedir que pueda asumir Béliz, y para querellar a los miembros de la Cámara Electoral. A estos camaristas los acusó de supuesto fraude electoral, engaño a los electores y abuso de autoridad. Según Bravo, Riva Aramayo e Irurzun solicitaron al Senado que «no se le tome juramento (a Béliz) porque intenta apoderarse de una banca que la ciudadanía le negó en las urnas».
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