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Si hasta van a pintar la fachada del edificio (una contribución del «Momo» Venegas, del próspero UATRE, gremio de los peones de campo), y se emprenderá la remoción del quinto piso, donde está ubicado el departamento -ahora en pésimas condicionesque hizo famoso José Ignacio Rucci, utilizado entonces para recibir amigos y comer una picada más que para otros menesteres. Eran tiempos violentos en que a los hombres de la CGT les costaba salir a la calle (sólo lo hacían acompañados por profesionales del gatillo), sea por sus disputas intestinas, la amenaza de distintos grupos guerrilleros o desencuentros con otros núcleos de poder. No era falsa esa intimidación, el mismo Rucci fue la prueba letal (entre otros) de cómo los peronistas se devoraban a sí mismos. Esa suerte de inmueble del quinto piso, donde un fiel gordo -en serio, obeso por una dificultad glandular-le cortaba las puntas del pan flauta al metalúrgico, las «cucusitas» que tanto le gustaban, casi un FONAVI como herencia, ahora se convertirá en un «pied-à-terre» de algún conspicuo locatario del triunviro sindical, a menos que lo alternen una semana cada uno como exige el actual reparto en la cúspide.
Al principio hubo rencillas por ubicación y pertenencia de oficinas, ríspidas ocupaciones, cambio de cerraduras, algo así como cuando los legisladores ingresan al Congreso. La misma ambición de la alfombra roja. Pero todo se calmó rápido y se distribuyeron nuevos espacios, cada secretaría tiene lo suyo, los sindicatos por su cuenta pagan los gastos (de arreglos y personal) y algunos despachos hasta revelan casi estilo empresario (Viviani). No podía ser de otra manera: antes nadie oblaba la cuota a la CGT, se debían cuentas y salarios -le hicieron los empleados una sentada a la Trinidad recién llegada-, ahora hay compromiso de todos los gremios (previa moratoria) de saldar obligaciones pasadas y futuras. La luz primaria para iniciar el ciclo virtuoso la aportaron Transporte, Gastronómicos y Trabajadores Rurales. «Es que esto -comentaban-es como el Fondo Monetario Internacional. Hay que estar al día», recomendaron en una de las primeras sesiones en que se trató el tema de la globalización.
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