Camionazo
Hugo Moyano desplegó ayer por el centro y los accesos de la Capital una caravana de camiones y micros que paralizó el tránsito antes de llevarla a presenciar su asunción como secretario general único de la CGT. El dirigente comenzó como era obvio: reclamando aumentos salariales y despotricando contra Roberto Lavagna por el posible impacto inflacionario. Recreó en el acto -por el que pasó a protestar hasta Nina Peloso pidiendo la libertad de su marido- parte de la liturgia sindical que no se veía desde hace años. Se armó un palco a la izquierda de la sede de Azopardo al que se subieron militantes y amigos. El mismo desde el que habló Evita o el que utilizó en 1974 Juan Domingo Perón para dirigirse a los sindicatos, aunque con algunas diferencias que ayer se desdibujaron. En aquel momento el palco se armó a la derecha del edificio gremial y frente al General desfilaron hasta los Montoneros, llevando bajo sus ponchos las ametralladoras reglamentarias.
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Hugo Moyano asumió ayer como único secretario general de la CGT, rodeado en la sede
de Azopardo por Luis Barrionuevo, Juan José Zanola, José Luis Lingieri y Andrés Rodríguez,
entre otros.
Ante unos tres mil trabajadores concentrados frente a la sede de la CGT, el camionero se comprometió también a « recuperar el poder adquisitivo de los salarios». Agregó que «los trabajadores somos mansos y tolerantes, pero tienenque entender que no somostontos. Sabemos que la situación ha mejorado lo suficiente como para que comiencen a cobrar los trabajadores sueldos dignos», advirtió en tono ominoso.
El acto contó con la presencia de varios popes de la central obrera: Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Juan José Zanola (bancarios), Juan Manuel Palacios (UTA), Gerónimo Venegas (62 Organizaciones), Luis Barrionuevo (gastronómicos)y Reinaldo Hermoso (químicos), entre otros. Los hacedores de este Moyano.
Sin embargo, hubo notorias ausencias. Los denominados «gordos» -que manejaron la CGT durante varios períodos- no estuvieron. Horas antes de la designación de Moyano, Susana Rueda -vocera de sector- adelantó que los «gordos» tienen «varias alternativas» frente a su desplazamiento de la conducción de la CGT. Entre ellas -según precisó-, se analiza desde una «acción judicial», hasta la posibilidad de «llamar a un Congreso» o apartarse y «armar otra expresión política del movimiento obrero».
Aparte de la designación de Moyano, el Consejo Directivo de la CGT eligió como secretario adjunto a José Luis Ligieri, mientras que a Rueda -representante de los «gordos» en el antiguo triunvirato- se la desplazó a la Secretaría Administrativa, un lugar sin injerencia dentro de la estructura de la central obrera. «La CGT es de los trabajadores, no de los dirigentes», dijo Moyano, pareciendo aludir al sector interno que encabezan Carlos West Ocampo, Armando Cavalieri y Oscar Lescano, entre otros ausentes.
Moyano, en su discurso, defendió también al piquetero Raúl Castells, al tiempo que cuestionó al ex ministro de Economía Domingo Cavallo: «Cómo es posible que en nuestro país los máximos responsables de la crisis, como el señor Cavallo, pretendan ser candidatos, y los luchadores sociales como el compañero Castells estén presos», dijo.




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