CAOS EN SAN VICENTE: CHOQUES ENTRE BARRAS Y HERIDOS EN EL TRASLADO DE RESTOS DE PERÓN
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Imagen televisiva del autor de los disparos
El clima en San Vicente provocó que, a las 17, se anunciara en la casa de Gobierno que el presidente Néstor Kirchner no asistiría al homenaje.
El acto entonces, quedó focalizado en las figuras sindicales que utilizaron el palco y acompañaron luego hasta el mausoleo el féretro con el cuerpo de Perón, cuando recién se habían calmado las severas refriegas.
De hecho, las presencias más notorias en el palco fueron las de los líderes sindicales que habían organizado el acto: el secretario general de la CGT, Hugo Moyano; el titular de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas, y el histórico dirigente peronista, el ex senador Antonio Cafiero.
El discurso de Moyano fue seguido por abucheos y piedrazos y el clima recién se distendió un poco cuando Cafiero tomó la palabra y proclamó: "Acá está el pueblo de todos los tiempos. Descanse en paz, mi general, y oiga la voz del pueblo que es la voz de Dios".
Pocos segundos después, la multitud que cubría el extenso parque de la Quinta se unificó en las primeras estrofas de la marcha "Los Muchachos Peronistas", mientras los chalecos celestes de las 62 organizaciones intentaban encauzar el desorden alrededor del palco.
Antes, Moyano había realizado un discurso confrontativo en el que trató de "enemigos de la Patria, idiotas útiles e imbéciles" a los sectores que se enfrentaron, y arreciaron las piedras sobre el palco.
"General, quédese tranquilo que a pesar de que unos pocos quieren manchar su figura, a su figura no la mancha nadie. Cuando en este lugar tengamos a Evita, habremos cumplido", arengó.
El Día de la Lealtad marcó el largo tránsito del féretro con los restos de Perón hacia su último destino, 32 años después de su muerte, que había comenzado muy temprano, a las 7, cuando fue retirado del cementerio de la Chacarita, para un primer homenaje en la sede de la CGT.
Desde allí, partió al mediodía una larga caravana de dirigentes acompañando el traslado, que fue seguido por una traffic blanca de la Cochería Paraná que fue revestida de claveles blancos y que la gente fue tomando como souvenirs a lo largo del trayecto.
Ya en la quinta de San Vicente, la caótica sucesión de discursos abrió paso al tramo final del acto, con el traslado del féretro al interior del mausoleo donde los dirigentes sindicales fueron nuevamente las caras visibles -también se sumó el taxista Jorge Viviani- del final.
"Se siente, se siente, Perón está presente", y el estribillo de la marcha peronista resonaron en el interior del mausoleo cuando afuera, los militantes y la gente que se había acercado a participar del acto se desconcentraba con lentitud.



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