4 de abril 2005 - 00:00

Capital: kirchneristas pujan por espacio propio

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
El sector albertista del kirchnerismo porteño intenta concentrar poder en el distrito y esto es por dos vías que le presentan cada vez más atolladeros al paso. En la complicada interna del PJ de la Capital Federal que creía allanada Alberto Fernández para su colocación como presidente del peronismo capitalino, los peronistas que le son fieles al jefe de Gabinete transitan por la duda sobre el destino de Aníbal Ibarra. Y por el propio.

Creen que llegó la hora de desembarcar en el gobierno de la Capital Federal, pero nadie los ha convocado aún, a la vez que se acrecientan las dudas acerca de la estrategia que utilizará Ibarra para relanzar su gestión al haber fracasado la convocatoria al plebiscito por la revocatoria del mandato.

La ilusión de ganar en esas urnas para fortalecerse y acallar a sus críticos post-Cromañón se esfumó y los nombramientos de nuevos ministros que impacten en el vecindario se demoran por la falta de candidatos a esos puestos de recambio.

• Pretensión

En esa espera, los kirchneristas se preguntan: ¿Hasta qué plan B sostendrá el Presidente a Ibarra? Mientras tanto pretenden convertirse en la bancada mayoritaria de la Legislatura porteña, para lo cual cobra importancia una legisladora, la peronista Alicia Bello, hoy con los macristas de la mano de Eduardo Rollano y el FUP (la misma agrupación de Miguel Toma y antes de Eduardo Vaca), al que pertenece. El ascenso de la bancada no es tan costoso si se tiene en cuenta el estilo legislativo de multiplicación de bloques, ya que la mayoría la tendrían con 10 legisladores sobre las 60 bancas del recinto. Los kirchneristas vienen haciendo crecer su bancada con autoexiliados de diverso origen. El bloque actual lo conduce Diego Kravetz (emigró del bonassismo) y lo integran Miguel Talento y Claudio Ferreño (de cepa albertista), Ana Suppa, Silvia La Ruffa (abandonó a Patricia Bullrich), Marta Talotti (ex cavallista, ex ibarrista), «Chango» Farías Gómez (dejó a Macri), Helio Rebot (el pase más reciente, argüellista, se fue del macrismo) y Mónica Bianchi (abandonó una dupla ultraizquierdista que integraba con Beatriz Baltroc).

Por ahora, los albertistas lograron un empate con el bloque aliado al macrismo, Juntos por Buenos Aires, que retiene nueve diputados. El mismo número también conserva Mauricio Macri en Compromiso para el Cambio, lote al que suma hoy Bello. El pase estaba acordado cuando el oficialismo cerró la llamada lista única de candidatos a la conducción del PJ porteño que concentró a la mayoría de los sectores peronistas del distrito, pero dejó afuera a otros que ya le dan pelea (no en las urnas partidarias, sino en la Justicia).

• Resolución

Atados a la decisión de la jueza María Servini de Cubría, los albertistas esperan que en los tribunales se resuelva pronto el conflicto que desató una lista enfrentada a la del jefe de Gabinete que intentaba competir en las internas, pero la junta electoral le anuló la presentación.

También esa espera mantiene expectante al FUP, que aún no se mueve de la bancada de
Macri. Los aliados a Rollano, hoy referente de los grupos que siguen a Daniel Scioli, quieren ver cómo termina el conflicto y luego esperar la asunción de Fernández como presidente del PJ porteño, también para un análisis de los movimientos que hará el gobierno en la conducción con respecto a la carta orgánica del PJ y demás avatarespara la elección de candidatosa las legislativas de octubre. El pase de Bello fue anunciado en los corrillos del teatro ND, cuando se presentó la llamada lista de unidad del PJ que integran varios ministros y funcionarios (Alberto Fernández, Daniel Filmus, Carlos Tomada, Alberto Iribarne y Patricia Vaca Narvaja, entre otros) y en la que estuvo Lucrecia Maca Monti, esposa de Rollano, compartiendo la mesa del estrado. Incluso se había puesto fecha de presentación, el jueves pasado, pero no sólo se suspendió la sesión legislativa (se cayó parte de la ornamentación del techo del recinto sobre las bancas tras la tormenta), sino que la controversia no se saldó en el PJ porteño. El pase, entonces, tiene nueva fecha: el 17 de abril, cuando asumiría Fernández la presidencia del PJ formalmente. De ese modo, el kirchnerismo local ve frenadas sus aspiraciones. Con diez legisladores, siendo la primera minoría, y aliados con los ibarristas y los socios del ibarrismo en el recinto, los albertistas aspiran a hacer valer su estatus. Renuevan en octubre cuatro bancas (si se cuenta la de Bello con las de La Ruffa, Ferreño y Bianchi) y creen que el impulso presidencial les hará lograr aún mejor número para arrebatar la vicepresidencia primera de la Legislatura. El máximo cargo de la casa lo ejerce el peronista-macrista Santiago de Estrada, quien tuvo consenso para ser reelecto por este año. Los planes por desembarcar en la conducción de la Legislatura son para el próximo ciclo, elecciones mediante, pero antes de octubre están atentos a conformar un poder propio que los lleve a sentarse en las mesas de negociaciones que por ahora maneja en soledad Fernández.

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