10 de noviembre 2000 - 00:00

CAPITAL: LA UCR MAS CHACHISTA

Fernando de la Rúa recibirá un presente griego del radicalismo porteño: lellevarán la desgrabación completa del plenario extraordinario que se celebró ellunes por la noche donde la mayoría de los dirigentes, allí concentrados trasla renuncia de Carlos Chacho Alvarez, se mostró más que crítico con lasdecisiones del Presidente. Opinaron, igual que Aníbal Ibarra, que laretirada del vice fue forzada por los cambios del gabinete que impuso De laRúa. Los radicales, cerca de 500 en esa reunión partidaria, aplaudieron unpedido para que renuncie Fernando de Santibañes y se sumaron al eslogan «MásAlianza» con el que asegura Ibarra que mantendrá sin fisuras sugobierno en la Capital.

La euforia aliancista copóla discusión, pero nadie ocultó que la continuidad del acuerdo porteño de lacoalición dependía de los pasos que dieran Raúl Alfonsín y Alvarez.En ese punto el optimismo se aplacaba ya que hasta ese momento de lamedia-noche creían que el ex presidente no había tenido éxito en su intento derecomposición.

Jesús Rodríguez, por caso, consideró que «la decisión delPresidente fue errada al creer que era desafiada su autoridad, al decidir lareorganización del gabinete al margen de las fuerzas políticas que integran lacoalición». El diputado, incluso, dijo que la situación que sobrevino aesos pases ministeriales, «expresa la incapacidad del gobierno desde queasumió de materializar en acciones lo que la gente votó hace casi un año».

 

Oradores

 

En esa sintonía siguieron FacundoSuárez Lastra, Gabriela González Gass y otros de los presentes,entre los que estaban Cecilia Felgueras en las prime-ras filas (toda lanoche callada). Uno de los primeros oradores, de la línea interna presidencial«Participación», fue Pedro Calvo y le siguieron Marcelo Stubrin,Suárez Lastra, Cristian Caram, Daniel Bravo, Juan Carlos Farizano y María JoséLubertino, quien no se privó de recordar que el viernes (día de la renunciadel vicepresidente) había estado en el departamento de Alvarez.

Calvo, moderado en elproaliancismo que colmó la tertulia, dijo que «todos queremos a De la Rúa,que le vaya bien depende de la suerte del país, de los argentinos y de losradicales, pero la pregunta es qué De la Rúa queremos, y queremos el delespíritu de la Alianza que la gente votó».

Sólo dos punteros barrialeshicieron una encendida defensa de los pasos presidenciales en la organizacióndel gabinete que desató la crisis en el gobierno nacional, mientras que SuárezLastra disparó directamente contra esos cambios. Coincidió con los másaplaudidos sobre que la renuncia de Alvarez fue «forzada», pero encambio mostró que no compartía esa decisión del frepasista de alejarse delgobierno. Dijo que De la Rúa «no midió» las consecuencias y que hay que «reflotarla Alianza desde sus bases». El nosiglista Stubrin aprovechó otra vez paracriticar al grupo que integra Darío Lopérfido, a quien acusa dearrogarse ser «la nueva política».

El terragnista Caram,que propuso la renuncia de De Santibañes, aludió también a suscongéneres que se mantienen en el entorno presidencial: «Algunos exdirigentes estudiantiles se olvidaron de la bandera de la Franja Morada yresponden ahora, por el calor del poder, a un jefe que pide el arancelamientode la universidad», dijo el presidente de la bancada radical en laLegislatura porteña.

Otro terragnista, pasó unmal rato. Fue Farizano cuando defendió a su líder político, el ex jefede Gabinete. «Terragno tenía otra propuesta económica y Gallo y por otrolado López Murphy, De Santibañes y Giavarini, que son tan militantes comonosotros», expresó y le respondieron que: «Sí, son militantes de lasconsultoras inter-nacionales».

La idea de enviar esostestimonios a la Casa Rosada tiene un tinte de «disciplina partidaria» ysurgió del presidente del Comité Capital, el delarruista Silverio FernándezGaido, quien condujo silencioso el debate hasta la madrugada.

 

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