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Santiago de Estrada
Suppa proponía que la Secretaría de Educación disponga un programa de educación sexual para todas las escuelas y en todos los niveles como forma de contener los embarazos adolescentes, luchar contra el sida y evitar los abusos sexuales.
La legisladora explicó la base de su proyecto debido a que «el Estado tiene que tomar en sus manos una problemática que no es individual, sino social».
• Capacitación
Indicó que el proyecto que presentará hoy no sólo establecerá la obligatoriedad del dictado de una materia sobre educación sexual, sino que, además, brindará capacitación docente y dará la posibilidad de dictar talleres para padres.
Suppa pone la iniciativa en manos del Estado y pide que la educación sexual se brinde, según cada caso, en todos los niveles, mientras que De Estrada quiere una formación «desde sexto grado para arriba», según lo acordado por los padres en la escuela. De Estrada detalló que Suppa « propone una educación sexual de arriba para abajo, donde el Estado fija los programas, mientras que nosotros queremos que ese tema se resuelva en cada colegio, en consulta con los padres».
• Supervisión
La decisión de los padres y los maestros, sin embargo, en el proyecto macrista queda «bajo supervisión de la Secretaría de Educación», pero en todos los casos, esos programas o temas se darán sólo a niños «de sexto grado para arriba».
El debate del último 14 de diciembre fue otra de las arduas jornadas de la Legislatura porteña en el año 2004, y se realizó -al igual que el del Código de Convivenciacon vallado perimetral y una fuerte custodia policial.
Las organizaciones feministas apoyaron la iniciativa de Suppa junto con partidos de izquierda y organismos de derechos humanos, mientras que la mayoría liberal y católica apoyó a De Estrada, incluso con un par de enfrentamientos a golpes.
Sin embargo, un tercer grupo minoritario se hizo sentir en la calle ya que sus miembros aparecieron con pancartas que rechazaban tanto la propuesta de Suppa como la de De Estrada y pedían que no dicte en las escuelas «ningún tipo de educación sexual». Al respecto, De Estrada dijo que si bien su iniciativa contó con el apoyo de muchos grupos católicos, otros lo criticaron y en ese debate obtuvo mucho consenso entre las organizaciones evangélicas.




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