«No vengan...porque me voy...», le dijo Jorge Capitanich a Manuel Cabanellas, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), con el fin de cancelar la invitación a una reunión que sólo 48 horas antes había insistido en concretar. Es que CRA es la única entidad del campo que le hizo un paro al gobierno, con un alto acatamiento que excedió a sus entidades asociadas. Debido a que recién hoy se nombraría oficialmente un secretario de Agricultura, los dirigentes no cesaron de repetir que «el campo no tiene un interlocutor válido».
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El llamado de la Jefatura de Gabinete a los ruralistas fue interpretado como una legitimación del impacto de la protesta del campo en el gobierno, aunque el funcionario que se hizo cargo de dicha respuesta haya cargado con el estigma de «saliente».
«Nunca consideramos que había ruptura de diálogo con el gobierno, pero necesitamos ratificar las promesas del presidente Duhalde», decían los ruralistas.
Desde CRA manifestaban ayer que el paro de cuatro días que acaba de concluir «cumplió con el objetivo de alertar a las autoridades, sobre el impacto que tiene en el campo la continuidad de políticas erróneas que le quitan rentabilidad al sector, desalientan la inversión y conducen a un retroceso productivo a corto plazo».
«La adhesión masiva de los productores agropecuarios de las comunidades rurales y la cadena agroalimentaria posibilitó una contundente demostración del espíritu del hombre de campo, que quiere mostrar a sus gobernantes el rechazo a las políticas que restringen el desarrollo del país», sostenía la entidad que preside Manuel Cabanellas.
El campo reclama una solución al desabastecimiento de gasoil y equiparar su precio con el que se aplica a los transportistas; rechaza las retenciones a las exportaciones que le quita recursos a la población del interior por u$s 1.920 millones y se opone «a toda posibilidad de aplicar un IVA diferencial a nuestras producciones» y «a la indexación de nuestras deudas por un coeficiente confiscatorio como el CER». Un punto de discordia que debe definir el gobierno también se centra en el pago de las deudas de los insumos (semillas, agroquímicos, fertilizantes), un punto crítico en el que no hay acuerdo entre productores y proveedores.
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