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Fernández tiene la lengua afilada pero ahora demostró que también su oído captura correctamente lo que circula en el ambiente oficial. Julio Pereyra, el intendente de Florencio Varela, se ha convertido en uno de los puentes del duhaldismo residual con la Casa Rosada. En la última reunión que mantuvo con intendentes del conurbano, el martes, le preguntaron cuál sería la postulación con la que cosecharía el trabajo político que está llevando adelante. «Ninguna, muchachos», reaccionó Pereyra. «Todo lo hago para Néstor», agregó, altruista. Después explicó con detalles: «Kirchner nos dijo que estaba decepcionado con todos los muchachos que muestran ambiciones demasiado anticipadas respecto de 2007. Cuando le hice notar que uno de los que hace eso es Aníbal, su ministro del Interior, me dijo: 'Ese es el error de Aníbal. Y quiero ver cómo sale de él'».
Tal vez la manera que encontró el ministro fue salir del problema hablando, como hace casi siempre: «Ya llegué a mi techo», se contuvo. Pero en el acto de ayer en Berazategui no le dio resultado esa terapia. Cuando llegó el Presidente, el ceremonial de la Casa Rosada le quitó su asiento al lado del mandatario e hizo sentar allí a Alberto Balestrini, el presidente de la Cámara de Diputados y ex intendente de La Matanza. Y eso que Balestrini tampoco oculta que tiene ambiciones para la provincia que, en su caso, no van «por otro andarivel».
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