20 de diciembre 2001 - 00:00

Carrió convenció a diputados de que la sesión era legal

El peronismo no logró ponerse de acuerdo ayer en el proyecto para la prórroga de las sesiones ordinarias: mien-tras los senadores del PJ aprobaron un proyecto para seguir sesionando con temario libre durante el verano, los diputados avalaron la tesis de Elisa Carrió de que no era necesario votarlo para mantener abierto el Congreso hasta el 1 de marzo.

De hecho, en la víspera y en el marco de una sesión especial algo cuestionable en etapa de extraordinarias, la Cámara baja volteó los poderes especiales concedidos a Domingo Cavallo y modificó el Decreto 1.606 del «plan freezer» y levantó las restricciones a retiros en efectivo de sueldos, haberes jubilatorios y pensiones (ver nota aparte), sin necesidad de prorrogar ordinarias.

La jefa del ARI se sumó a la doctrina constitucional mayo-ritaria que faculta al Poder Legislativo a la autoprórroga sólo antes de que venza el plazo legal del 30 de noviembre. Según este criterio, les hubiera correspondido a los legisladores que terminan mandato el 10 de diciembre esa convocatoria y no a los actuales.

Como Carrió había contribuido a conseguir número al justicialismo -con 118 miembros necesitaba auxilio para alcanzar el quórum de 129-, Humberto Roggero y compañía debieron apoyar la tesis «Lilita» y quedarse con las ganas de habilitar un verano con manos libres para tratar proyectos propios y derogar decretos no deseados.

Para evitar que las disidencias intestinas se hicieran más evidentes en la Cámara alta, Jorge Yoma (PJ-La Rioja) fue el responsable de argumentar y defender la posición de sus compañeros de Diputados. Tuvo que hacer esfuerzos, pero quedó la impresión de que no era necesaria la autoprórroga en plena crisis.

Ambas bancadas peronistas ignoraron que Fernando de la Rúa convocó a extraordinarias hasta el 28 de febrero para aprobar el presupuesto, la Ley de Coparticipación y el Pacto Fiscal, entre otras cuestiones de interés oficialista. El Presidente ofreció ampliar el temario a sugerencia de la oposición, a pesar de lo cual no obtuvo respuesta.

La sesión de anoche estuvo signada por varios conciliábulos. Los radicales insistieron hasta último momento con suspender la sesión. Sobre la hora, mientras los peronistas esperaban en la bancas, pidieron 30 minutos de tregua para darle tiempo a
Carlos Maestro (UCR-Chubut) a que volviera de la Casa Rosada.

José Luis Gioja
llevó la propuesta a sus compañeros. En el recinto, gritaron que no podían esperar y se lanzaron a votar la prórroga. «Aprovechemos que no están para hacer todo con 2/3», propuso Yoma. Luis Barrionuevo, con anteojos y celular en mano, advertía que en Diputados « ya le sacaron los poderes especiales a Cavallo». Su mujer, la diputada Graciela Caamaño, le había avisado con puntualidad.

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