El nuevo calendario electoral porteño desarmó la estrategia original de Aníbal Ibarra, que fue apresurar los comicios de la Ciudad de Buenos Aires, de tal forma que candidatos perdedores el 27 de abril no pudieran presentarse a competir por el cargo en el que intenta ser reelecto el jefe de gobierno. Quien quisiera competir el 8 de junio debía anotarse antes del 27 de abril, algo que ningún candidato con aire ganador se hubiera permitido. En la Capital Federal, los nuevos legisladores y autoridades asumirán el 10 de diciembre próximo, lo mismo que los diputados nacionales por el distrito. Sin embargo Ibarra había precipitado la convocatoria al son del «que se vayan todos», cuando Eduardo Duhalde dijo que las elecciones nacionales se harían en marzo de este año. Por entonces Ibarra imaginaba estar sujeto a la suerte de Elisa Carrió en la Capital, en una boleta que lo portara como su candidato a jefe de gobierno. Imaginaba también que se armaría un frente electoral entre la chaqueña y Néstor Kirchner.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando las elecciones nacionales se pautaron para abril, Ibarra convocó para el 8 de junio las propios, a 14 días de la asunción del próximo Presidente, sin tiempo para un Daniel Scioli -que abandonó la candidatura a jefe de gobierno del PJ Capital por la de vicepresidente- o un Ricardo López Murphy.
La anticipación pareció no favorecerle, cuando los sondeos comenzaron con un aluvión de adhesiones a favor de su rival Mauricio Macri y ante la necesidad de un retraso impuesto por judicialmente por errores de procedimiento, se vio forzado a un nuevo cronograma.
• Ensayo
De esa manera, ahora podría ensayar López Murphy, favorecido por los votos porteños el 27 de abril pasado, una postulación en el distrito, aunque ayer el ex ministro insistió con que «yo he proclamado mi apoyo a Patricia Bullrich, soy de una sola palabra», dijo más allá de cuestiones domiciliarias que podrían trabarle el trámite.
La propia Carrió, con demostración de residencia en la ciudad, también podría presentarse, con el augurio de 19% de votos que obtuvo en el distrito en la nacional, mientras otro que preocupaba al ibarrismo, Luis Zamora, ya se lanzó a esa carrera. el trotskista se anotó, como el resto de los candidatos, durante lo que resultó un ensayo general de la elección que se pasó ayer para el 24 de agosto.
Durante esas prácticas, el propio Ibarra se vio de apuro, resolviendo sobre la marcha quién sería su candidato a vicejefe, resultado favorecido el secretario de Educación porteño Daniel Filmus.
Con la planilla de resultados nacionales en la Capital Federal, muchas listas están dispuestas a rearmarse. Ibarra, por ejemplo, se daría cuenta que pagó quizá con demasiadas representaciones el menos de 3% de votos que obtuvo el socialismo, aunque la generosidad de ese partido, le permitió luego que otros, como el ARI de Carrió, se le adhirieran al frente electoral con el que piensa jugar su reelección.
• Reorganización
El PJ porteño, que sobre el filo del cierre de listas acordó la postulación de Alicia Pierini -candidata a vicejefa electa en interna- junto a Diego Santilli deberá organizar nuevamente su boleta, de la que partieron algunos postulantes, como Raquel Kismer de Olmos, quien se anotó como vice de Gerardo Sofovich en la lista del menemismo porteño. Ibarra anticipó su voto a Kirchner y aceptó, aunque a medias, compartir su campaña con la bonaerense de Felipe Solá, en caso de que hubiera segunda vuelta porteña y llegara a esa instancia. Lo curioso es que es Macri quien tiene más kirchneristas en su boleta -8 en los primeros 17 renglones a legisladores- que Ibarra.
Dejá tu comentario