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28 de enero 2002 - 00:00

Casi manía: Duhalde indultó a un condenado por estafas

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La condena, en doble instancia, que pesaba sobre Vecchi tenía que ver con acusaciones anteriores a su participación en el caso Cabezas. Sometía al abogado a la pena de dos años de prisión en suspenso con inhabilitación especial para el ejercicio de la abogacía por cuatro años.

Este castigo fue suspendido por Duhalde con argumentos inusuales, algunos de los cuales seguramente reclamarán para sí otros profesionales que resulten condenados por estafar a terceros a la hora de la sanción. Por ejemplo, Duhalde considera que para evaluar la situación de Vecchi no solamente habría que tomar en cuenta «los aspectos técnicos» (al parecer un eufemismo para referirse a la estafa). Habría que observar también «el superior objetivo de contribuir a la paz social y a la reconciliación de los argentinos con sus instituciones». Como se ve, una frase críptica, que enardecerá sin duda a quienes acusaron a Vecchi por estafa: ¿cómo contribuye la decisión de Duhalde a reconciliarlos con las instituciones? ¿O serán extranjeros? Sea como fuere, ahora les queda sólo el cacerolazo para aliviar su problema.

Otra afirmación de los considerandos del indulto que llama a curiosidad es que se perdona a Vecchi porque «la pena aplicada impide el ejercicio de la profesión a quien ha dado muestra de su abnegación y capacidad profesional en la investigación y esclarecimiento de casos judiciales de amplio dominio público». Además, habría que indultarlo porque la suspensión de la matrícula «coarta el derecho a trabajar consagrado por nuestra Constitución nacional y los tratados internacionales que nuestro país ha suscripto y que tienen rango supralegal». Siempre se pensó que, precisamente, el castigo de suspender la matrícula tenía por fin impedir por un tiempo el ejercicio de la profesión (el derecho a trabajar custodiado constitucionalmente es casi una ironía para un país con cerca de 20% de desocupación).

El presidente designado toma en cuenta también que, presumiblemente, Vecchi fue acosado judicialmente por su actuación en el caso Cabezas (seguramente la condena por estafa no entra en el rubro «acoso» porque la imputación es anterior al asesinato del periodista). Finalmente, Duhalde arguye que indulta al condenado Vecchi porque le consta el «patriotismo y la abnegación» con que se desempeñó en el caso Cabezas «pese a los peligros que ello implicaba».



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