13 de febrero 2004 - 00:00

Castells cesó usurpación con desfile de su milicia

Raúl Castells corrió ayer con el rabo entre las piernas, repudiado por el público, del Ministerio de Trabajo que había ocupado ante la tolerancia inexplicable del gobierno. Lo dejaban los propios piqueteros por la llegada del fin de semana y el enojo de los vecinos del microcentro porteño levantaba simpatías. Igual, marchó hasta el Congreso con enmascarados y guardianes -casi milicianos- con palos.

Raúl Castells abandonó ayer el hall del Ministerio de Trabajo que mantuvo ocupado con otros activistas durante siete días, pero sigue amenazando con protestas por planes para desocupados.
Raúl Castells abandonó ayer el hall del Ministerio de Trabajo que mantuvo ocupado con otros activistas durante siete días, pero sigue amenazando con protestas por planes para desocupados.
El gobierno sintió ganada la pelea ayer, contra los piqueteros, cuando se liberó el Ministerio de Trabajo, lo que permitió imponer inmediatamente un cerco y una fuerte custodia policial en el edificio para evitar nuevas intrusiones.

No sólo abandonaron el hall de Trabajo, sino que, además, los piqueteros duros, que permanecieron siete días dentro de la cartera laboral, también amortiguaron la embestida contra el gobierno. Sin embargo, todas las organizaciones que participaron ayer de la movida que marchó al Congreso -más de 5.000 personas- anunciarán hoy en conjunto más protestas que podrán ser cortes de rutas o marchas, que seguirán complicando el tránsito porteño como en la última semana. Ya una denuncia de los comerciantes de la avenida Alem dio curso para que la Justicia pudiera desalojarlos.

• Cambio de planes

Raúl Castells, el cabecilla del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados que lideró la protesta, cambió el cronograma y anticipó que el lunes no comenzarán con el corte de rutas con el que amenazaron «por el recambio» vacacional que se produce al finalizar la quincena, que traería grandes inconvenientes a quienes vienen o se van de vacaciones.

Pasadas las 16, el grupo de Castells salió del hall del Ministerio de Trabajo para sumergirse en la manifestación que afuera lo esperaba, activistas de su movimiento, del llamado Teresa Vive y del MST -con la legisladora Vilma Ripoll al frente-, entre otros grupos que colmaron la avenida Leandro N. Alem para marchar hacia la avenida Córdoba y llegar desde allí al Obelisco, donde se dio cita el grupo del Polo Obrero, más moderado.

Entre forcejeos y empujones, Castells se incorporó a los manifestantes que, a su vez, mantenían una formación de militantes con palos en sus manos como primera hilera y como última una similar con mujeres y jóvenes totalmente encapuchados, atuendo que armaron con remeras.

A pesar de las numerosas columnas y de haber declarado que había ganado la contienda contra el gobierno, los grupos que acompañaron a Castells se preguntaban ayer
«para qué dice tanto si es difícil de sostener», en referencia a la proclama de paralizar las rutas nacionales, cruzada con la que se encontraría en dificultades de mantener ante el gobierno inflexible en no restituir los 252.000 planes que dio de baja y el poco soporte de activistas con el que contó durante los siete días en que, dicen, mantuvo con otros nueve militantes una huelga de hambre.

En la avenida Alem, cuando la columnas ya había avanzado a pleno sol por Córdoba, el tránsito se descongestionó en instantes y todo pareció recuperar el frenesí habitual del centro porteño, menos la fachada del Ministerio de Trabajo. En esa dependencia se dispuso inmediatamente de un operativo corralito, que cercó con vallas del tipo protectores de balcón el ingreso en Alem 650. Mientras un operario ataba los soportes con alambre, dentro del corralito 26 policías -hombres y mujeres- esperaban para repartirse en la entrada del edificio.

• Consignas

Esos fueron los únicos policías que se vieron durante la caminata piquetera que se dio un alto en las puertas de Galerías Pacífico, en Córdoba y Florida, para protagonizar una suerte de acto que consistió en el desparramo de consignas con un alto-parlante que se fueron cediendo uno a otro distintos dirigentes allí presentes, con la siempre característica agresividad hacia el gobierno.

«Le hemos parado el carro al gobierno. Este es el mayor golpe político que ha recibido el gobierno de Néstor Kirchner»,
arengó Castells, quien finalmente redujo su mal humor a exigir al gobierno una auditoría sobre los planes a desempleados que fueron dados de baja.

En el Obelisco, los piqueteros de
Castells y adherentes se sumaron al grupo del Bloque Piquetero con el que 10 organizaciones de ese estilo emprendieron una marcha hacia el Congreso. Allí, hicieron entrega de un proyecto propio, inviable, de reforma laboral, además de plegarse al reclamo por la restitución de los planes cuya baja desató el conflicto, a pesar de que el propio Castells reconoció que esa quita no había afectado a los activistas de su grupo.

En el Congreso, una delegación de piqueteros fue recibida por Diana Conti y senadores de la comisión de Legislación laboral, radicales que les prometieron considerar la propuesta de ley laboral que portaron y les anunciaron noticias antes del 29 de febrero. En cambio, en Diputados debieron dejar el proyecto en Mesa de Entradas, porque la Cámara había sido desalojada como prevención por la marcha de piqueteros que llegó hasta allí.

Hoy, los distintos activistas dieron cita para las 17 en un local céntrico para anunciar qué harán para intentar la recuperación de los planes Jefas y Jefes de Hogar y la derogación de la reforma laboral, que también, claro, se oponen al nuevo proyecto del gobierno.

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