9 de marzo 2005 - 00:00

Catarata de relevos en Aduana de Ezeiza

Ricardo Echegaray
Ricardo Echegaray
El director general de Aduanas (DGA), Ricardo Echegaray, relevó de su cargo al jefe de la Aduana de Ezeiza, Javier Zabaljauregui y designó en su reemplazo a Omar Albornoz.

La medida fue tomada al mismo tiempo que se pasaba a disponibilidad y se abría un sumario contra el jefe y segundo jefe de la División Drogas de la Policía Aduanera, Juan J. Isola y Daniel Pasos, por los embarques de cocaína en los vuelos de Southern Winds.

El embajador de Estados Unidos, Lino Gutiérrez; y el delegado de la DEA en la Argentina, Anthony Greco, le manifestaron al ministro del Interior, Aníbal Fernández, su sorpresa por esos cambios y recomendaron que vuelvan a sus funciones, al tiempo que expresaron su preocupación por la desjerarquización y permanente desmembramiento de la Policía Aduanera.

El problema radica en que cuando se fue José Sbatella, ex funcionario de «Juampi» Cafiero, de la Dirección General de Aduanas, en agosto de 2004, el titular de la AFIP, Alberto Abad, intentó designar a un hombre de carrera en el organismo. El cargo le iba a ser ofrecido a Javier Zabaljauregui, un profesional con más de 27 años en la Aduana y un técnico que tiene reconocimiento internacional.

Pero Néstor Kirchner optó finalmente por un amigo personal, Ricardo Echegaray, que había ingresado a la Aduana de la mano del ex ministro Domingo Cavallo en la gestión de Gustavo Parino, cuando era presidente Carlos Menem. Zabaljauregui (que estaba antes al frente del área Legal y Técnica) fue designado por Echegaray, como jefe de la Aduana de Ezeiza a fines de noviembre de 2004, es decir, después de que se descubriera el paso de los 60 kilos de cocaína, en reemplazo de Marcos Basile, un « histórico» de Ezeiza, quien llegó a compartir el mando con el sirio Ibrahim al Ibrahim en 1989.

Lo cierto es que así como Ibrahim atendía a sus pasajeros «VIP», en la estación aérea, lo propio hacía Basile, incluida la primera dama Cristina Fernández de Kirchner.

Después del embarque de las drogas y antes de que estalle el escándalo, se decide resguardar a
Basile, trasladándolo de Ezeiza para cumplir tareas administrativas. Lo nombran a Zabaljauregui y cuatro meses después lo reemplazan por Omar Albornoz.

Aunque el cambio internamente no obedece causalmente al caso SW, es inevitable que se lo vincule al escándalo.

Echegaray
tenía pleno conocimiento de lo ocurrido en Madrid y estaba colaborando con el juez Carlos Liporace. El nombramiento de Omar Albornoz se hizo -según fuentes de la Aduana-sin respetar lo establecido en la carrera administrativa, el concurso previo, sin evaluación de desempeño y sin la antigüedad necesaria.

Echegaray
declaró a la agencia «Télam» que con el cambio «la Aduana pretende recuperar la primera línea de control de maletas en Ezeiza» y destacó que Albornoz, oriundo de Comodoro Rivadavia y funcionario de carrera, lo «viene acompañando» desde el inicio de su gestión.

La relación que los une no se discute, es sabido que conviven en un departamento en el centro de la Ciudad de Buenos Aires que alquilaron al momento de tener que asumir
Echegaray la DGA.

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