Cavalieri confía en frenar a Moyano
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Hugo Moyano
El secretario de los empleados de comercio cree que cerca de un millar de votos, contra poco más de 300, pueden darle el triunfo a la idea del poder compartido de Moyano con otros tres secretarios. Si eso no ocurriese, cree que esa mayoría serviría para postergar la sesión del congreso para mejor momento. La clave, cree, son los gremios que sólo asistirán si van a una unidad «sincera» -no a una instauración del moyanismo puro-, como es el caso de la UOM, SMATA y otras organizaciones que podrían aplazar esta designación de Moyano que éste -o más bien su socio, Juan Manuel Palacio-dice ya fue saludada por el Presidente.
Cavalieri encabeza la presión sobre Moyano junto con el secretario de los enfermeros, Carlos West Ocampo, y hace jugar la mayoría de los congresales para contrapesar el consenso político que parece sostener a Moyano en carrera. De ese consenso participan algunos gordos que creen que deben darle esa chance a Moyano por su aceitada relación con Kirchner. «A otro dirigente, Kirchner no lo va a recibir; al 'Negro' sí lo recibe y eso nos conviene y si nos movemos bien podemos entrar con él», dice la estrategia que apoya a Moyano más por oportunismo que por convicción.
Barrionuevo dice apoyar a Moyano al designarlo como «el Ubaldini de esta época»; «y así como lo pusimos a Saúl para que lo 'atendiese' a Alfonsín en los '80, ahora tenemos que ponerle a Moyano a Kirchner». Con frialdad este argumento confía en que el Presidente le tiene miedo a Moyano porque si le para los camiones, le para el país.
Cuando Moyano busca votos para el congreso de pasado mañana, completa con sorna esta interpretación: cree que el gobierno lo necesita porque es el único que puede frenar a los piqueteros en la calle. «El 'Negro' te pone los 'monos' en la calle y no hay más casteles ni delías», se entusiasman los que apoyan a Moyano.
Esa pelea de la calle explica también que hombres como Eduardo Duhalde, aunque escondiendo la mano, manden a apoyarlo a Moyano por revoltoso. Es lo que jugaría el ex presidente en entendimiento con Barrionuevo o el jefe de las 6-2, Gerónimo Venegas: armar un polo de poder para hacerlo jugar en la interna peronista del año que año que viene.
Cavalieri cree que ante todo esto valdrán más los argumentos y los votos. En el recuento previo al congreso del miércoles entiende que Moyano puede sumar, cuanto más, unos 320 votos mientras que del otro lado, sumados los votos de los gordos y opositores al camionero, se alzan unos mil.
En gremialismo 2 más 2 no son cuatro: por eso Cavalieri tiene 48 horas para convencer a la mayoría de su idea de que Moyano tiene que admitir la compañía de otros tres secretarios del mismo nivel en la conducción, más allá de los números. Cree que es una transición hasta que se alcance el verdadero consenso para la unidad que hoy Moyano impide con sus modos autoritarios. «Es lo que hicimos hace 8 años cuando armamos una conducción que compartían, entre otros, José Pedraza, Oscar Lescano, Ramón Baldassini y otros. Cuando pasó la crisis, se normalizó todo.»



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