12 de julio 2004 - 00:00

Cavalieri confía en frenar a Moyano

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Armando Cavalieri dedicará las próximas 48 horas a la última batalla para desbaratar el proyecto de Hugo Moyano de quedarse con la jefatura de una CGT unificada. Pese a que el camionero logró apoyos entre caciques de diversa gordura (hay en el sindicalismo gordos oficiales, gordos rebeldes, falsos gordos y gordos que niegan serlo), Cavalieri sigue conservando una de las llaves de la decisión, que es la mayor cantidad de congresales.

Eso le da aliento a su idea de que Moyano, si insiste en ser el jefe de una CGT única, debe admitir que unidad es compartir poder. La forma como cree debe cristalizarse esa idea es forzándolo al camionero a admitir que la mesa de conducción esté a cargo de cuatro secretarios generales, uno de los cuales sería Moyano.

Esta propuesta será el centro de la reunión de hoy de los caciques gremiales en la sede de los estatales de UPCN para ultimar algún acuerdo.

Para el próximo miércoles está previsto el congreso de la CGT, citado para aprobar la unidad entre «oficiales» ( secretaría Daer) y «rebeldes» ( secretaría Moyano), una apelación que responde a una Argentina ya pasada; hoy los « rebeldes» son oficialistas (Moyano es el sindicalista predilecto de Kirchner) y los «oficialistas» están en la vereda de enfrente del gobierno, que los ha elegido como blanco de sus críticas.

El secretario de los empleados de comercio cree que cerca de un millar de votos, contra poco más de 300, pueden darle el triunfo a la idea del poder compartido de Moyano con otros tres secretarios
. Si eso no ocurriese, cree que esa mayoría serviría para postergar la sesión del congreso para mejor momento. La clave, cree, son los gremios que sólo asistirán si van a una unidad «sincera» -no a una instauración del moyanismo puro-, como es el caso de la UOM, SMATA y otras organizaciones que podrían aplazar esta designación de Moyano que éste -o más bien su socio, Juan Manuel Palacio-dice ya fue saludada por el Presidente.

Cavalieri
encabeza la presión sobre Moyano junto con el secretario de los enfermeros, Carlos West Ocampo, y hace jugar la mayoría de los congresales para contrapesar el consenso político que parece sostener a Moyano en carrera. De ese consenso participan algunos gordos que creen que deben darle esa chance a Moyano por su aceitada relación con Kirchner. «A otro dirigente, Kirchner no lo va a recibir; al 'Negro' sí lo recibe y eso nos conviene y si nos movemos bien podemos entrar con él», dice la estrategia que apoya a Moyano más por oportunismo que por convicción.

• Ultima negociación

A Luis Barrionuevo se le atribuye empujar la designación de Moyano pero cree que todo debería navegar hasta el miércoles bajo el paraguas de una última negociación que -piensa-deben mantener Cavalieri y West Ocampo (por los «gordos» de Daer) y Moyano y Palacios (por la otra fracción).

Barrionuevo
dice apoyar a Moyano al designarlo como «el Ubaldini de esta época»; «y así como lo pusimos a Saúl para que lo 'atendiese' a Alfonsín en los '80, ahora tenemos que ponerle a Moyano a Kirchner». Con frialdad este argumento confía en que el Presidente le tiene miedo a Moyano porque si le para los camiones, le para el país.

Cuando
Moyano busca votos para el congreso de pasado mañana, completa con sorna esta interpretación: cree que el gobierno lo necesita porque es el único que puede frenar a los piqueteros en la calle. «El 'Negro' te pone los 'monos' en la calle y no hay más casteles ni delías», se entusiasman los que apoyan a Moyano.

Esa pelea de la calle explica también que hombres como
Eduardo Duhalde, aunque escondiendo la mano, manden a apoyarlo a Moyano por revoltoso. Es lo que jugaría el ex presidente en entendimiento con Barrionuevo o el jefe de las 6-2, Gerónimo Venegas: armar un polo de poder para hacerlo jugar en la interna peronista del año que año que viene.

Cavalieri
cree que ante todo esto valdrán más los argumentos y los votos. En el recuento previo al congreso del miércoles entiende que Moyano puede sumar, cuanto más, unos 320 votos mientras que del otro lado, sumados los votos de los gordos y opositores al camionero, se alzan unos mil.

En gremialismo 2 más 2 no son cuatro:
por eso Cavalieri tiene 48 horas para convencer a la mayoría de su idea de que Moyano tiene que admitir la compañía de otros tres secretarios del mismo nivel en la conducción, más allá de los números. Cree que es una transición hasta que se alcance el verdadero consenso para la unidad que hoy Moyano impide con sus modos autoritarios. «Es lo que hicimos hace 8 años cuando armamos una conducción que compartían, entre otros, José Pedraza, Oscar Lescano, Ramón Baldassini y otros. Cuando pasó la crisis, se normalizó todo

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