11 de mayo 2001 - 00:00

Cavallo en guerra final contra Alfonsín

"De Menem yo no era amigo, de De la Rúa soy amigo y él está enterado de todo lo que hago." Esta frase la dijo ayer Domingo Cavallo, que sumó horas récord junto al Presidente (estuvo con él cerca de seis a lo largo de toda la jornada) para echarle fuego a la hoguera que encendió en el gobierno en su batalla final contra Raúl Alfonsín.

«Me deshago en elogios hacia él y me lo agradece diciendo que si va gente mía en sus listas se baja de la candidatura», es el lema instaurado por Cavallo para esta campaña de su ejército de línea, que combate en el frente que decidirá el final: el ministro quiere capturar la gran caja que es el sistema de jubilados, hoy en manos del radicalismo, que se resiste victoriosamente hasta ahora en la ANSeS (pago de jubilaciones y pensiones en manos del tucumano Rodolfo Campero) y PAMI (obra social que domina el alfonsinista Federico Polak). Aquí el parte del conflicto:

La pieza de artillería para debilitar al enemigo que ha elegido Cavallo es habilitar a un lote de dirigentes para que avance en un pacto electoral con Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires. El teorema es que cuanto más duros se muestren los radicales en la resistencia en ANSeS y PAMI, más avanzaremos en el acuerdo con Duhalde en la provincia de Buenos Aires. Como además Duhalde quiere alardear de que le saca cavallistas a la Alianza, éste es un mercado perfecto donde la demanda empata con la oferta, todos felices.

Este acuerdo es un atentado más a la candidatura de Alfonsín, que ya cuenta con la tibieza de los adversarios de su hijo Ricardo (nada menos que la conducción del partido en el distrito bonaerense, en manos del trío Federico Storani, Leopoldo Moreau, Juan Manuel Casella) y la de los frepasistas desbandados tras la debacle de Chacho Alvarez.

Los cavallistas (ver nota en pág. 13) se ufanan, cual probados maquiavelos de pasillo, de que en la Argentina de hoy, donde Cavallo es superministro de Economía, todo es posible. Hasta el pacto con Duhalde. «En todo caso -dice la principal oreja del ministro-Duhalde nos puede dar dos o tres diputados en sus listas cuando Alfonsín nos niega el pan y la sal.»

Paraguas

Ese acuerdo lo deja correr Cavallo con el paraguas de que nada de lo que él hace lo ignora De la Rúa.

Ese pacto fue, por ejemplo, uno de los temas que conversó con el Presidente en la mañana de ayer. «No estoy para ocuparme de internas ni de listas», se disculpa Cavallo cuando le preguntan en qué anda su gente. «Eso es para los muchachos. Yo al final, como jefe del partido, voy a aprobar o no el acuerdo con Duhalde. Además faltan tres meses y dentro de tres meses podemos estar en un mundo muy distinto del actual», justifica el ministro cuando le dicen que su gente juega a dos puntas.

Sus escuderos, encantados, retuercen más las eventualidades: «Este acuerdo con las listas del PJ de Buenos Aires puede terminar implicando que le vamos a sacar tres o cuatro bancas que se van a sumar al oficialismo y las va a terminar perdiendo Duhalde», ensaya la oreja política de Cavallo, apostando a que Duhalde ha cometido errores parecidos en el pasado.

Este fin de semana se va a asistir al choque de los planetas cuando Cavallo abra otro frente para irritar a los radicales que se niegan cederle el sistema de los pasivos. Será en la algarada que organizó con José Manuel de la Sota para lanzar un plan de competitividad para la actividad lechera. Lo negociaron en una larga reunión el miércoles en Economía y mostrará a ministro y gobernador juntos en la ciudad natal de Cavallo, San Francisco de Córdoba.

Del lado del radicalismo habrá respuesta al rechazo que hizo Economía al pedido de auxilio por parte de Polak para el PAMI. En las últimas 48 horas, el delegado de Alfonsín en esa obra social dijo que en junio se queda sin fondos por la caída de la recaudación. Con frialdad mendocina, el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, volteó el reclamo: «Cuando se hizo el presupuesto de este año María América González, Eduardo Santín y el propio Polak pidieron que el PAMI quedase fuera del presupuesto porque Economía les iba a robar el superávit», dijo anoche a este diario. «Ahora se quedan sin plata, están fuera del presupuesto y no hay forma de ayudarlos. ¿O acaso la recaudación no nos ha caído a todos? ¿No era que el PAMI era una obra social como la de los camioneros y nadie se tenía que meter?», remató Baldrich.

Alfonsín resiste en la trinchera de que el PAMI debe recibir esos fondos, que los reclamó en persona Polak a De la Rúa el miércoles. Pero anoche Baldrich dijo que esa gestión fracasó y que el PAMI es una de las áreas donde más se puede ahorrar. «Ha tenido una gestión por lo menos voluntarista que no ha podido derrotar a la burocracia del organismo», sancionó como causa del déficit del PAMI.

En el caso de la ANSeS, Alfonsín encuentra aliados en otros caciques de su partido que resisten el pase a la órbita cavallista. El ministro no ha logrado aún que el Presidente le firme el pase a la Jefatura de Gabinete para que se hagan cargo Armando Caro Figueroa y Osvaldo Giordano de la tarea de convertir la ANSeS en una superintendencia de fondos de pensión.Antes había fracasado ya en crearle al salteño Caro un Ministerio de Seguridad Social.

Resistencia


Sabe que en la ANSeS resiste una poderosa línea de gerentes que responde a aquellos caciques, como el possista Ricardo Jorge (área Infractores), el alfonsinista Normando Alvarez García (área Detecciones) o los moroístas Juan José Laxaguibe (área de Prevención del Fraude) y Miguel Angel Fernández Pastor. Este grupo de funcionarios llegó con Melchor Posse y se quedó luego del turbulento despido del ex alcalde de San Isidro y hoy precandidato del alfonsinismo a diputado nacional.

Cavallo les reprocha que no han podido terminar la tarea de saneamiento del organismo ni terminar con las jubilaciones truchas que suelen saltar todas las semanas y son un drenaje imparable de los recursos del sistema. Los números de esta batalla le dan el carácter de una guerra final: los $ 22.000 millones del ANSeS más los $ 2.400 millones del PAMI ponen en manos de los radicales nada menos que la mitad del prepuesto nacional. ¿Cuánto tiempo más pueden tolerar esto Cavallo... y De la Rúa?

Dejá tu comentario

Te puede interesar