Concentra cada día más atención la actitud del gobernador de Mendoza Celso Jaque, que protagoniza algo que parecía imposible bajo el imperio kirchnerista. Se rebela ante las consignas que le transmiten desde Buenos Aires, sostiene a funcionarios que le cuestionan defendiendo su autonomía y porque cree que sus antecesores radicales quieren limar su naciente poder. Llama la atención de sus conmilitones este gesto de autonomía dentro del peronismo, una rareza en ese partido, y que va encontrando aliados, aunque todavía ocultos.
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