CGT: Moyano presiona para congelar postulación de Caló

Política

En el aire, negó por tercera vez como Pedro: frente a Hugo Moyano, el metalúrgico Antonio Caló desmintió que figure en sus planes pelear por la jefatura de la CGT. Ocurrió el jueves cuando compartían vuelo hacia Neuquén, a la celebración del Día del Ejército.

Moyano escudriñaba al metalúrgico, que hacía malabares por resultar creíble. El taxista Omar Viviani, Gerónimo «Momo» Venegas, de UATRE, y Abel Frutos, de Panaderos, todos ultramoyanistas, lo tenían rodeado. Ahí repitió que no aspira a conducir la CGT.

Pero no en vano el moyanismo lo miraba de reojo: en las últimas horas, Caló reiteró que si se hacía un operativo clamor a favor de su candidatura está dispuesto a aspirar a la Secretaría General, cargo que la UOM sólo ocupó dos veces desde la creación de la central, en el año 30.

Los metalúrgicos con mando puro fueron José Ignacio Rucci, en los 70, y, por unos pocos meses, Naldo Brunelli en 1994. Eso, claro, sin computar la conducción provisional que Augusto Timoteo Vandor compartió entre el 61 y el 63 con, entre otros, Andrés Framini.

El sueño de la UOM es tener un lugar relevante en la cúpula cegetista y, claro, la expectativa de máxima es conducir la CGT. Sobre todo porque los metalúrgicos no tuvieron en la última mesa representación por estar en 2003 sacudidos por una interna.

Frente a la irrupción de Caló, sectores enfrentados con Moyano recuperaron el aliento. No sólo el gastronómico Luis Barrionuevo, sino también los «Gordos» que comanda Armando Cavalieri y también los «Líberos» Gerardo Martínez, de UOCRA, y Andrés Rodríguez, jefe de UPCN.

  • Frentes críticos

    Con los gremios en estado de ebullición, se presentan varios frentes críticos:

  • La semana pasada, los «Gordos» levantaron una cita con Moyano porque consideraron que no había avances serios en la negociación para conformar una lista de unidad. Ante eso volvió el fantasma de que se postergue el congreso convocado para el 8 de julio. Como señal, el antimoyanismo demoró el envío de las listas de congresales a la CGT para ir confeccionando el elenco de asistentes.   

  • Sin embargo, este miércoles Moyano espera a los demás caciques para retomar el diálogo, aunque habrá bajas, ya que varios secretarios no están en el país. ¿Tiene una contraoferta ante el pedido de sus rivales de colocar a un no moyanista en la Secretaría Adjunta? A su lado dicen que no, pero sin ese gesto difícilmente se pueda restablecer un diálogo medianamente sólido entre las partes. Moyano postula a José Luis Lingieri, pero los demás consideran que no es factible que dos dirigentes de un mismo sector ocupen los dos cargos más altos de la central.

  • En ese ruido, Caló insiste con que podría asumir, si se lo pidieran, la conducción de la CGT. Esto a pesar de que, en privado, a Moyano le dijo que eso no está en sus planes. Cada mañana, en la UOM, la cúpula gremial se reúne para evaluar movimientos, y esta semana podría resolver una acción precisa en esa dirección. Por lo pronto, un movimiento previsible es que tironee por la general para quedarse, luego, con la adjunta.   

  • En tanto, Moyano apura la cuestión logística y operativa para concretar el congreso el 8 de julio y se reconcilió, además, con Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de UATRE, con el que tuvo un encontronazo la semana pasada luego de sus dichos sobre la falta de liderazgo entre los trabajadores rurales. «Hablaba de las entidades, no de vos, Momo», se disculpó Moyano y Venegas le creyó.

  • Eufóricos, en tanto, los moyanistas insisten con que tienen «abrochado» el acuerdo para la reelección del camionero y hasta afirman, secretamente, que le quitaron algunos laderos a Barrionuevo. Todo, por ahora, humo que recién se congelará o disolverá a la hora de levantar la mano para elegir a la nueva conducción.
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