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13 de julio 2017 - 00:00

CGT reanuda su engranaje con apenas un documento crítico

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La CGT reanudará hoy formalmente su actividad interna con una reunión de su Consejo Directivo, aunque se limitará a consensuar un documento crítico a la gestión del Gobierno en lugar de promover una medida de fuerza antes de las primarias de agosto, como reclamaron algunos sectores. El encuentro del máximo órgano ejecutivo de la central, previsto para las 14, se concretará en momentos de tensión interna por la falta de acuerdo respecto de la manera de posicionarse ante la administración de Mauricio Macri.



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Ayer una reunión de la denominada "mesa chica" dio algunas muestras de esa carencia de unanimidad cuando el ferroviario Omar Maturano, de La Fraternidad, se retiró antes de tiempo al parecer ofuscado por la poca voluntad resolutiva de sus pares de la CGT.



Continuaron la deliberación, en la sede del gremio estatal UPCN, el triunvirato de líderes de la central, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, junto a Armando Cavalieri (Comercio), Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), el dueño de casa, Andrés Rodríguez,

José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Francisco Gutiérrez (metalúrgicos), Carlos Frigerio (cerveceros), Jorge Sola (seguro) y Argentino Geneiro (gastronómicos).



La alternativa de impulsar una protesta, sin embargo, ya había sido virtualmente descartada en los inicios de esta semana. La motorizaban los dirigentes más cercanos a Cristina de Kirchner, que permanecen fuera de la conducción de la CGT, aunque dentro había varios referentes que estaban de acuerdo como los metalúrgicos, los docentes de UDA y algunos sindicalistas del transporte como Maturano y Schmid. Esos dirigentes quedaron en minoría una vez que la expresidente le pidió en persona al bancario Sergio Palazzo (de la Corriente Federal, un sector de la central que no integra el Consejo Directivo) que desistiera de realizar movilización alguna antes de las PASO.



En la deliberación de ayer volvió a imperar el criterio más conservador y dialoguista, propio de los "gordos" como Cavalieri y Carlos West Ocampo (Sanidad) y los "independientes" Rodríguez, Martínez y Lingeri, de insistir con la apertura de otra instancia de negociación con el Gobierno antes de promover una medida de acción directa. Las razones para no alentar un escenario de conflicto van desde el mal recuerdo de los dirigentes del resultado del último acto público y masivo, del 7 de marzo pasado, cuando un sector de la concurrencia insultó a los triunviros y les exigió ponerle fecha a un paro, hasta la presunción de que cualquier protesta terminará por quedar asociada a la campaña electoral, incluso para potencial beneficio del Ejecutivo.



La CGT parece condenada así a mantenerse expectante hasta después de las elecciones, en las que también será convidado de piedra a partir de la exclusión de sus referentes de las principales listas del peronismo en sus variantes kirchnerista, de Sergio Massa y de Florencio

Randazzo.

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