Acuerdo Cámpora-CGT: marcha 18-O pro-Alberto de gremios y piqueteros

Política

Ayer, sindicalistas y movimientos sociales acordaron movilizarse juntos a favor de Gobierno. Esperan reunir a medio millón de personas.

El Gobierno coordina con la CGT y los movimientos sociales la que espera será la mayor movilización en apoyo de Alberto Fernández para el 18 de octubre. Será fruto de las gestiones para aunar fuerzas antes de las elecciones legislativas entre sectores del oficialismo como la reunión entre Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro con la “mesa chica” de la central obrera y de la que dio cuenta este diario. Los organizadores se congregaron ayer y se entusiasmaban al calcular una convocatoria de medio millón de personas frente al Monumento al Trabajo, asi como la participación de sectores hasta ahora disidentes como el de Hugo Moyano.

El acto comenzó a diseñarse ayer en una reunión en la sede de la CGT con la participación de su secretario adjunto, Andrés Rodríguez, y referentes del Movimiento Evita como Gildo Onorato. La convocatoria, resuelta en la última reunión del Consejo Directivo de la central sindical, se concretará el lunes 18 de octubre con un sesgo eminentemente peronista (el 17 se conmemora el Día de la Lealtad partidaria) desde las 14 bajo la consigna “Desarrollo, Producción y Trabajo”. Hasta ayer no estaba previsto que hubiera oradores sino sólo la lectura de un documento conjunto.

La movilización tendrá como garantía la sumatoria de adhesiones por parte de los sindicatos que integran la CGT más los que negocian su vuelta en el Congreso del 11 de noviembre próximo, como Camioneros y la Asociación Bancaria, entre otros, así como de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el sello baoj el cual se unificaron organizaciones sociales como el Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa para obtener una mayor jerarquía administrativa y legal. Si se tiene en cuenta que la casi totalidad del mandato de Alberto Fernández transcurrió en pandemia, no debería ser difícil para los organizadores generar un golpe de efecto con una marcha vistosa y masiva como muestra de unidad partidaria previa a las elecciones generales.

Convocatoria

La convocatoria está asociada a varios episodios que maduraron en los últimos meses y que en general tienen a la CGT como vértice. La central, que encara un proceso de renovación de autoridades que desembocará en un congreso el 11 de noviembre, tiene resuelto darles a los movimientos sociales un espacio de integración en su estructura. Por ahora se lo ideó como un Observatorio de Políticas Sociales donde los grupos piqueteros tendrán voz para participar en los debates pero no voto.

En paralelo la central que lideran Héctor Daer y Carlos Acuña renovó su vínculo con la Casa Rosada, tensionado tras un cierre de listas sin participación del andamiaje sindical, luego de las reuniones que su conducción mantuvo con Alberto Fernández y, el mismo día pero por separado, con Máximo Kirchner y el ministro del Interior, “Wado” De Pedro. El encuentro más reservado, que tuvo como contraparte a Daer, Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), acercó por primera vez a sectores en apariencia antagónicos y que de hecho se habían enfrentado dede el inicio mismo del mandato del Frente de Todos.

De esa jornada los gremialistas salieron con dos certezas: el Ejecutivo cumplirá con un fondeo extraordinario de 11.400 millones de pesos a favor de sus obras sociales por servicios a sus afiliados discapacitados, y en adelante habrá un puente con La Cámpora (hasta ahora, rivales ideológicos del mismo espacio político) y con Cristina de Kirchner, como reveló este diario.

El nuevo escenario de concordia comenzó a plasmarse ayer con la presencia de Onorato y otros referentes sociales en la sede de Azopardo 802. Entre los presentes había representantes gremiales de los sectores más ortodoxos de la CGT como Carlos Sueiro (Aduana) y Mario Caligari (colectiveros, UTA), en general refractarios a las organizaciones piqueteras, junto a otros dirigentes más contemplativos como Jorge Sola (empleados del seguro) y de gremios como Comercio y Obras Sanitarias.

El otro componente pacificador fue que serán invitados a participar de la marcha al Monumento al Trabajo todos los sectores internos de la CGT, incluso los que desde hace años rivalizan con los “gordos” de los grandes gremios de servicios. Entre ellos se llamará a Moyano, con quien los grupos más tradicionales también iniciaron contactos con vistas a la nueva encarnación de la central obrera desde noviembre. En la previa se trata de uno de los anhelos de Alberto Fernández desde antes de asumir su mandato: contar con un movimiento obrero unificado y con la integración de los movimientos piqueteros para unificar un gran bloque de administración de la protesta social y laboral.

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