Por primera vez desde que arrancaron las negociaciones por la nueva conducción que asumirá mañana al frente de la CGT, entre los referentes de la central admitieron ayer la posibilidad de conformar un cuarteto de secretarios generales para darle cabida al metalúrgico Antonio Caló y evitar una eventual fuga de sindicatos industriales. De prosperar la iniciativa, el jefe de la UOM compartiría la conducción con Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña.
Fue una de las hipótesis que se manejó ayer en medio del vértigo de reuniones entre sectores para alumbrar un nuevo Consejo Directivo de consenso con todos o la mayor parte de los espacios contenidos. Para abrir esa chance fue necesario que Caló reuniera el lunes a sindicatos fabriles y mostrara un respaldo a su candidatura con los mecánicos del Smata como principales promotores, y que quedara implícita la posibilidad de que la UOM declinase participar del Congreso de renovación de autoridades de este jueves en Parque Norte en protesta por la eventual exclusión de su líder.
Las negociaciones continuarán hoy con una convocatoria en agenda de la Confederación de Sindicatos Industriales (Csira) que capitanea Ricardo Pignanelli, del Smata. Se trata del mecanismo montado por las organizaciones más cercanas a Cristina de Kirchner para darle volumen al lobby en favor de Caló. Ayer una delegación de sindicalistas ligados a la vicepresidenta mantuvo un encuentro con la “mesa chica” de la CGT para formalizar el planteo.
El bancario Sergio Palazzo, el gráfico Héctor Amichetti (FGB), la judicial Vanesa Siley (Sitraju), el curtidor Walter Correa, el docente privado Jorge Kalinger (Sadop) y Carlos Minucci, del gremio de personal superior de las empresas de energía, acudieron al sindicato estatal UPCN para conversar con Daer y con el dueño de casa, Andrés Rodríguez. Allí Amichetti fue el portavoz de los gremios fabriles que reclaman su lugar en la cima de la CGT.
“Fuimos a transmitir que es muy importante en esta nueva etapa la presencia de los sindicatos de la industria en la nueva conducción de la CGT. No se trata de una ambición personal de Caló sino de un posicionamiento de la gran mayoría de las organizaciones que venimos trabajando desde hace tiempo en el diseño de una política industrial y nuestro rol va a ser clave en lo que se viene para la recuperación económica de la Argentina”, le confió anoche Amichetti a este diario.
Aunque la recepción de Daer y Rodríguez al planteo fue inicialmente fría, en la “mesa chica” de la CGT le dijeron más tarde a este diario que la chance de un cuarteto entró a la ronda de negociaciones. Si bien la mayoría reconoce que se trata de un formato de difícil funcionamiento (casi nadie comulga con un triunvirato, menos con una conducción más amplia) para los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” de buen diálogo con todos los gobiernos se trata de una alternativa menos riesgosa que la de un trío con Daer, Moyano y Caló, susceptible de ser cooptado por el camionero.
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