CGT reclama comité interministerial para acelerar medidas de sostén del empleo

Política

Una terapia de grupo entre dirigentes apuntó a la falta de coordinación en el Gabinete y reclamó anticipar el Consejo Económico y Social.

La CGT debatió hoy por primera vez en su historia de manera virtual, por teleconferencia, sumida en la preocupación de los sindicalistas por el sostén del empleo, los salarios y las obras sociales, y con quejas por la falta de coordinación de parte del Gobierno respecto de las medidas de auxilio para los sectores en crisis por la cuarentena. La central obrera, por lo demás, reiteró su apoyo a Alberto Fernández y a las gestiones del Ejecutivo por la renegociación de la deuda externa y planteó la necesidad de instrumentar de manera anticipada el Consejo Económico y Social que había prometido el oficialismo desde la campaña electoral, aunque puesto al servicio de definir un rumbo económico pospandemia.

Con la presencia en el gremio de Sanidad de los dos secretarios generales, Héctor Daer y Carlos Acuña, junto al estatal Andrés Rodríguez, el constructor Gerardo Martínez y el encargado de edificios Víctor Santa María, y el resto de sus integrantes cada uno desde sus sitios de cuarentena, el Consejo Directivo de la CGT sesionó ayer por la tarde por primera vez en lo que va del año y de la gestión de Alberto Fernández. Fue casi una sesión de terapia donde cada gremialista repasó las penurias de su sector y de su prestadora de salud, y en la que hubo coincidencias en apuntar contra la escasa celeridad que el Gabinete le imprime, según dijeron, a las decisiones del Presidente.

El funcionario más señalado por los dirigentes fue Santiago Cafiero. Lo sindican más como un obstáculo administrativo que como un facilitador entre los anuncios de Fernández y la puesta en práctica de las medidas por parte de cada área del Ejecutivo. Como ejemplos de moras inexplicables hubo citas a la exención en el pago del boleto del transporte público para los trabajadores de la salud, a los créditos al 24% para el pago de salarios y a la implementación de los subsidios especiales para empresas. Incluso a la tardanza en el decreto de necesidad y urgencia que declaró el coronavirus como enfermedad profesional entre que el jefe de Estado se los prometió en Olivos y su publicación, diez días después.

En la exposición de cada sindicalista hubo lamentaciones comunes y el trazado de un diagnóstico sombrío en casi todos los casos para los próximos meses. Y la certeza compartida de que el Estado deberá actuar con mayor determinación para sostener los ingresos de los trabajadores. Con ese fin un documento que se difundió al término de las deliberaciones dio cuenta del pedido de anticipar el Consejo Económico y Social con el sector empresario para atemperar las consecuencias de una cuarentena que todavía se representa de lejano levantamiento en la consideración de los dirigentes.

El documento, como suele suceder en la CGT, fue bastante más liviano que el tono del debate. Arrancó con un apoyo al Gobierno en “la firme decisión de priorizar las necesidades del pueblo argentino por sobre los intereses mezquinos y especulativos de los acreedores internacionales”, y para compartir la postura presidencial “priorizando la salud de todos los argentinos por sobre cualquier otro interés”.

“Manifestamos nuestra preocupación por la situación social y económica de nuestro país. Hoy como nunca sufrimos en carne propia tantos años de desmantelamiento del Estado y el apoyo al mercado financiero en desmedro de las necesidades de nuestro pueblo. Comprendemos las urgencias, pero vastos sectores sociales siguen esperando la implementación de las medidas que se anuncian. Las respuestas deben llegar a tiempo para atender las necesidades y la coordinación de las distintas áreas de gobierno debe funcionar armónicamente”, añade el texto como advertencia.

A continuación plantea la necesidad de “constituir de inmediato un comité interministerial con participación de trabajadores y empresarios, que gestione la crisis sanitaria” y demanda también “fortalecer el sistema de salud” para lo cual alega que “resulta imperativo garantizar el financiamiento adecuado de las obras sociales para garantizar la atención de todos los trabajadores”. Fue un párrafo orientado a reforzar gestiones de la cúpula de la CGT con el ministro de Salud, Ginés González García, para asegurar una mayor fluidez de recursos para las prestadoras de los gremios.

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