El mundo judicial hizo comidilla con la versión taquigráfica de la última intervención del senador Oscar Parrilli en el Senado referido a la discusión del regreso de las escuchas telefónicas a la órbita de la Procuración General, sacándolas de la égida de la Corte Suprema. Y apuntaron a lo que interpretan un filoso mensaje de Cristina de Kirchner dirigido al expresidente del máximo Tribunal Ricardo Lorenzetti.
Continúa la saga de las escuchas ilegales
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El senador neuquino recordó el proceso por el cual las escuchas quedaron bajo comando del camarista Martín Irurzun, nombre que había aparecido en la prensa incluso antes de que se hubiera realizado el sorteo que correspondía. Una fija. “Yo he denunciado penalmente al doctor Lorenzetti, y además he hecho una presentación ante la Corte Suprema para que investiguen y nos muestren el expediente y así podamos ver dónde está el sorteo realizado”, disparó Parrilli. “Porque si efectivamente, como presuponemos, no hubo ningún sorteo y fue hecho absolutamente a dedo, el doctor Lorenzetti ha incurrido en un delito, que es adulterar un documento público”, remató.
Luego deslizó que la Dajudeco fue una “oficina de inteligencia paralela”. “Reitero: Lorenzetti, Irurzun y (Tomás) Rodríguez Ponte son los responsables de haber montado esa agencia que permitió intromisiones y que esas escuchas fueran llevadas a los medios”. La nota fue que las escuchas, merced a un decreto de Macri, salieron de la Procuración rumbo a la Corte, pero que un sector del kirchnerismo -léase Cristina- tiene en la mira una tríada de responsabilidades sobre ese tópico.
Algunos comprendieron mejor el mensaje que dejó flotando en el video -prolijamente preparado- en el que relató su viaje a Lomas de Zamora para constituirse en querellante de la causa por espionaje ilegal que hace temblar a la política.
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