Como se sabe, y es lógico que así ocurra, no sólo en Argentina, tras siete semanas de cuarentena por la pandemia, comenzó a replegarse muy lentamente el tema en el interés público y, como era previsible también, los asuntos económicos comenzaron a cobrar altura. Y, dentro de éstos, las dos vertientes: la de la economía doméstica, tanto individual como de las empresas que, en general, comienzan a acusar recibo “pleno” del derrumbe de la actividad económica dentro y fuera del país; y la segunda cuestión, referida a la cuenta regresiva sobre el eventual acuerdo por la deuda externa que la mayoría cree que finalmente se logrará, aunque algunos creen ver más en esto una expresión de deseos que una realidad.
Cuenta regresiva por la deuda
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El ministro de Economía, Martín Guzmán.
Así las cosas, varios de los encuentros de la semana, como la reunión mensual del Estudio Broda con empresarios en la Ucema, la gente de Orlando Ferreres, o hasta los ruralistas de CRA con especialistas de la Fundación Mediterránea, abordaron estas cuestiones desde todos los ángulos posibles. Más aún para los empresarios que siguen reclamando la aceleración de la ayuda para afrontar los sueldos vencidos, con la Espada de Damocles de los aguinaldos que se deben afrontar en unas semanas más, mientras que muchos de ellos seguían parados (al menos hasta ayer), sin generar ingresos.
Por supuesto que a los gobiernos (nacional, provinciales y municipales) no les va mejor, con altísimos costos de grandes estructuras, y con una recaudación visiblemente disminuida, y que seguirá bajando, es probable que hasta la primavera.
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