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Gala imperdible de ALPI en el Teatro Colon siempre animada por su jefa, Teresa Gonzalez Fernández. Hubo dúo de nuevos ministros que llegaron hasta allí (logro de la insistencia de la “Colorada”) con Felipe Solá y Ginés González García. Todos se quedaron a escuchar arias de la ópera bufa “Don Pasquale”, de Gaetano Donizetti. Al final hubo champagne y bocaditos y se armó allí, en el Salón Dorado, casi una cumbre de economistas y hombres del mercado imprescindible. Miguel Pesce, con su esposa Marcela, se acercaron a un rincon en el que también se despachaba con tranquilidad Ricardo López Murphy. A pesar de las diferencias de criterio el ambiente era de una civilización absoluta. Daniel Pellegrina pasó por allí, pero tuvo que retirarse antes y dejó como embajadora a su esposa Catalina, infaltable cada año. No era para menos: el tema de la noche (sin Solá de por medio, ya que aunque sea especialista ahora gira en modo canciller) era el impacto de las nuevas retenciones a las exportaciones del agro que la semana pasada estaban en marcha y entre viernes y sábado terminaron de convertirse en ley en el Senado. Adelmo Gabbi también fue uno de los mas consultados, En medio de todo ese movimiento pasó a saludar María Victoria Alcaraz, la directora general del Colón que, como recordó González Fernández en sus agradecimientos en el escenario antes de que comenzara la gala lírica, este año fue condercorada en Moscú por Vladímir Putin. Alcaraz estaba feliz porque en estos días tambien se puede ver en el Colón una exquisita puesta en escena de “El Lago de los Cisnes”. La economía entonces se convirtió en el centro de charlas en ese ágape y, curiosamente, sin guerra de argumentos entre los presentes, una suerte de paz temporal que se pudo vivir en el Colón en medio del tembladeral.
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