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20 de septiembre 2021 - 00:31

Todos miran al norte

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Tras el impacto por el anuncio del nuevo gabinete el viernes a última hora todas las miradas y casi la totalidad de las charlas en los quinchos se centraron bien lejos de la Capital y el conurbano: primero en La Rioja y luego, más importante aún, en Tucumán. Allí el estado y el futuro del Gobierno que deja Juan Manzur para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete dejaron casi sin dormir tanto a la política como la economía local que esperaba ver como el gobernador saliente conseguía que su vice y enemigo directo Osvaldo Jaldo también se hacía a un costado para no “regalarle” así una gobernación por dos años que, siguiendo las costumbres argentinas, podría extenderse a otros cuatro desde el 2023. Este episodio final en Tucumán quizás no es fácil de procesar para muchos.

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Si bien las generaciones a partir de los 80 y 90 casi no lo vivieron, para los más mayorcitos los acontecimientos que se produjeron en el oficialismo a partir del lunes, inmovilizaron a prácticamente todos los sectores, y en los mentideros hasta se llegó a hablar de “aires destituyentes”, “golpe palaciego”, y otras movidas que conoció la Argentina más de una vez en el siglo pasado. La cuestión, que tuvo su pico a mediados de la semana, terminó con una ola de renuncias en masa, varias de las cuales luego no se confirmaron.

También hubo enroques, como el del controvertido exjefe de Gabinete, Santiago Cafiero que pasó nada menos que a la Cancillería, o Daniel Filmus que de secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur pasó a ministro de Ciencia y Técnica; mientras que otros varios quedaron sin destino cierto, tal el caso del ahora exvocero presidencial, Juan Pablo Biondi, o el más resonante caso del extitular del Palacio San Martín, Felipe Solá que, “se fue a México como canciller y volvió como turista”, decían en un desconcertado Zoom de exdiplomáticos. “(Alberto) lo “sacrificó” a Felipe para salvar a Cafiero”, decían los hombres acostumbrados a las negociaciones e intrigas de todo tipo y color.

Lo cierto es que a la luz de los nombramientos, y con la historia de los personajes, las evaluaciones fueron tan dispares, casi como las propias versiones pues, si bien es cierto que Solá acompañó al Presidente “desde antes que este supiera que Cristina había decidido que el encabezara las fórmula presidencial con ella como vicepresidenta”, no es menos cierto que el nuevo jefe de Gabinete, Manzur, no solo fue ministro de Salud en la Administración de Cristina de Kirchner, síno que también es muy amigo de toda el área sanitaria relacionada con la pandemia y las vacunas. Por otro lado, fue el primero de los gobernadores del norte que le contestó afirmativamente a Alberto Fernández a fines del 18, cuando la ahora vicepresidenta le encomendó analizar si tendría respaldo de “la liga de gobernadores” para encarar la lucha por las presidenciales del 19, en las que finalmente se impuso, aunque con una fórmula distinta a la original.

Otro sin destino cierto, y que no se sabe por qué fue removido, fue el muy bajo perfil de Roberto Salvarezza, que venía desempeñándose en Ciencia y Tecnología. Además de Aníbal Fernández, otro que también acompañó la última gestión de la vicepresidenta, fue Julián Domínguez, nuevamente a Agricultura, reemplazando al formoseño Luis Basterra que, de todos modos, tampoco será extrañado. “Es cierto que Julián conoce bastante, y es conciliador, aunque saltó a la fama por aquel famoso PEA, el plan Estratégico Agropecuario, que costó más de 200 millones, y se había inspirado en la política chilena de Salvador Allende, por lo que fue fuertemente cuestionado acá".

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