Hugo Chávez viene inspirándose desde hace tiempoen el sistema de contabilidad «creativa» por el que Néstor Kirchner -en realidad bajo una creación inicial de Roberto Lavagna-cuenta cada año con excedentes de recaudación por afuera de lo proyectado en el Presupuesto Nacional y que luego administra a su gusto utilizando los superpoderes.
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En el caso del bolivariano, la variable para lograr ese efecto no es sólo minimizar el crecimiento de la economía o la inflación, como hace la Argentina habitualmente, sino que cuenta con una herramienta extra que Kirchner envidiaría: el petróleo.
Los hidrocarburos representan casi 50% de los ingresos corrientes de Venezuela. Así el estado se financia a través de los impuestos y las regalías que se aplican a la exportación de crudo, que en su mayoría termina en los EE.UU., país al que no sólo le vende petróleo, sino también nafta a través de la red de 13.800 estaciones de servicio a las que provee CITGO, empresa controlada por PDVSA en Estados Unidos.
Así el demonio que controla el eje del mal, según la visión del Departamento de Estado en Washington, y el «presidente que deja olor a azufre» a su paso, como define Chávez a George W. Bush, terminan siendo dos de los mejores socios en materia energética que puedan encontrarse en el mundo. Compradores estadounidenses no le faltan: este año CITGO debió cerrar 1.800 de sus estaciones en todo EE.UU. porque su producción de naftas ya no alcanza para proveerlas. Es decir: un negocio redondo para Venezuela sólo complicado por la propia ineficiencia de la burocracia bolivariana.
Técnica
Ayer, Chávez envió al Congreso el proyecto de Presupuesto Nacional 2008. Con una técnica más o menos parecida a la Argentina, fija allí el presupuesto de ingresos para el año próximo. El primer rubro dentro de los ingresos corrientes no son los impuestos como aquí, sino el petróleo. Por eso manejar el valor del crudo exportado es casi lo mismo que manejar el Presupuesto.
En el proyecto, Chávez fijó u$s 35 el barril como precio de referencia para su petróleo. Ese valor que toma el gobierno chavista es en realidad la mitad de lo que marca el mercado, es decir, u$s 73,19. Esto es así porque el petróleo venezolano no tiene la misma cotizaciónque el West Texas Intermediate, de mayor calidad que se consume en EE.UU. y que ayer cerró a un precio récord de u$s 89,47.
De todas formas, la suba del petróleo en el mundo siempre arrastra al crudo venezolano, y la tendencia indica que no existe ninguna posibilidad de que los barriles de Chávez lleguen a cotizarse a los u$s 35 que fijó para 2008.
Si se toma en cuenta que el presupuesto venezolano prevé ingresos equivalentes a u$s 63.953 millones y que casi la mitad se contabiliza por los ingresos petroleros, la diferencia contable que se ganará el bolivariano por afuera de las partidas votadas en el Congreso puede superar los u$s 15.000 millones, un número superior al de este año en el país, pero parecido a los excedentes con que contó el gobierno argentino pero sumando los últimos cuatro años.
Para 2008, Kirchner se garantizó un efecto similar, aunque más modesto, fijando el crecimiento de la economía en 4%, un absurdo similar al de este año, donde ese número se duplicó y una proyección de inflación de 7,7%, también claramente subestimada.
Con esas variables la Casa Rosada se garantiza fondos que después redistribuye por decreto o por decisiones administrativas del jefe de Gabinete, algo que consiguió arrancarle al Congreso con la aprobación del nuevo artículo 37 de la Ley de Administración Financiera del Estado, votación más conocida como «superpoderes permanentes».
En Venezuela, la distribución de excedentes se hace por carriles similares, aunque debe intervenirel Congreso, con el que Chávez tiene menos problemas aún que Kirchner porque la oposición no se presentó a las últimas elecciones, salvo un pequeño grupo de partidos menores que en los últimos meses comenzaron a oponérsele.
Crecimiento
Por lo demás, la creatividad reina tanto en el presupuesto venezolano como en el argentino. El presidente bolivariano, en realidad su ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, proyectó un crecimiento de la economía de 6% para 2008, cuando en 2006 había crecido 10,3% y para este año se espera, como mínimo, 10% de incremento.
También con el valor del dólar hay maquillaje: mientras el valor actual del oficial está en 2.550 bolívares por dólar, el Presupuesto lo fija en 2.150 bolívares (con la reforma de la nueva «moneda fuerte» serán 2,15). Pero lo importante es que en el mercado negro el dólar ya cotiza, por lo menos, al doble de ese valor, único punto en que las proyecciones de los dos países se diferencian.
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