20 de octubre 2006 - 00:00

Club del subsidio busca apuntalar al caído Moyano

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
Cuando más arrecia la campaña para destronar a Hugo Moyano de la CGT, impulsada por algún sector del gobierno y ciertos gremios disconformes por su tipo de conducción e inflada por algunos medios periodísticos, el gobierno le concedió el más preciado aval que puede aguardar el dirigente camionero: el secretario de Transporte, Ricardo Jaime -quizás uno de los más íntimos amigos de Néstor Kirchner, de quien se dice que jamás será apartado de su lado- apareció ayer junto a aquél, en Mar del Plata, en un congreso del rubro. Más que una señal, una evidencia, al igual que las sonrisas.

Por lo visto, ni a Jaime ni a su jefe parecen importarles las críticas generalizadas sobre el camionero, cuyas bandas protagonizaron el escándalo de San Vicente durante el traslado de los restos de Juan Perón y en el cual fue protagonista vaciando su pistola ante el público uno de sus sostenes en el gremio, chofer de su hijo además, Emilio Quiroz, «Madonna», importante cabecilla en el fútbol del ascenso como seguidor de Barracas Central, un club en el que miembros del sindicato de camioneros parecen interesados. En rigor, también se fascinan con otros clubes, sea desde la hinchada y sus barras, como de parte de sus cuerpos directivos: uno de los vándalos que acompañaba a «Madonna» durante los incidentes -según fuentes ayer del Coprosede, entidad que controla el fútbol- es un reconocido fanático de Independiente, equipo con el cual simpatiza Moyano. Como se sabe, hoy por hoy, el sindicalismo, la política y la organización del fútbol -sobre todo la constitución de sus barras bravas- están particularmente relacionados: el agresor en el Hospital Francés, «Tuto» Sergio Muhamad.

Pero el dato clave, ayer, era la reunión de Moyano con Jaime y con otros sindicalistas que ya constituyen el Club del Transporte (no era precisamente ése el nombre del congreso), ya que ese núcleo también reconoce afinidad por la infinita red de subsidios que provienen del Estado, atienden con ese servicio a numerosas empresas de vía terrestre -también presentes en Mar del Plata- y, por supuesto, agradecen la intervención de los sindicalistas. Nadie piensa que en esa urdimbre económica se basa la razón por la cual el oficialismo de la Casa Rosada avaló en la víspera a Moyano. Aunque no sea el mejor momento para dar avales.

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